Naia Amondarain, la continuación de una saga

La joven ibartarra nos atiende amablemente la llamada telefónica tras haber competido durante la mañana al lado de las grandes estrellas del pelotón internacional

Nos encontramos inmersos en pleno mes de mayo. Lo sé: dicho mes no forma parte del cuarteto de los del verano, pero sí que suele ser uno que acostumbra a proporcionarnos cálidas temperaturas. Hoy, lamentablemente, no hemos tenido nada de eso. No ha parado de llover durante todo el día… ¡Qué horror!

Puede que alguna persona se diga a sí misma: ‘joe, pues qué mejor que haberse quedado en casa en el sofá con una mantita, ¿no?’. No será un servidor quien asevere que a nuestra protagonista no le hubiese gustado realizar este plan, pero claro, es ciclista, y eso significa que en muchos fines de semana tiene competición. Y en este la ha tenido… ¡y no una cualquiera! Hoy a la mañana se ha disputado ell Gran Premio Ciudad de Eibar, una que, a pesar de las inclemencias meteorológicas, ha aglutinado a la crème de la crème del pelotón internacional.

Espera, espera… ¡time out! Perdón, de verdad, que he empezado a hablar de una cosa y de otra sin haberos presentado aún a la entrevistada… Hablamos de Naia Amondarain (Ibarra, 2001), la joven ciclista ibartarra que está afrontando su 2ª temporada en la categoría Sub23 bajo los colores del ‘Sopela’. Doy por descontado de que se encontraba muy ilusionada de cara a la carrera ‘de casa’, y aunque por fortuna sí que ha podido salvar las caídas que se han producido a lo largo de la carrera, algo nada baladí teniendo en cuenta las condiciones en las que se encontraban las carreteras, un inoportuno pinchazo antes de comenzar a subir Udana ha trastocado por completo sus planes. A pesar de ello, y aunque es cierto que no ha podido realizar muchos kilómetros, tengo la convicción de que el mero hecho de verse a sí misma al lado de todas las estrellas a las que admira será una experiencia que no la olvidará durante toda su vida.

Sin más dilaciones, ¡vayamos con ello! ¡Espero que sea de vuestro agrado!

DESGRANANDO SU LADO MÁS ÍNTIMO

Soy una chica de 20 años que, ahora mismo, está cursando el 2. año de Magisterio de Educación Primaria. Me gusta estar tanto con mis amigas como mi familia: al principio sí que me cuesta coger confianza, pero una vez obtenida, creo que soy una persona cercana y a la que le gusta crear un buen ambiente a su alrededor.

No creo que haga falta decir nada más, ¿no creéis? ¡Qué bien detallada a sí misma en tan pocas palabras!

Antes de adentrarnos en su faceta deportiva, vayamos por partes. Antes de nada, sepamos las razones por las que decidió aventurarse en dicha carrera universitaria, pues es algo que, sinceramente, me resulta interesante. “Desde pequeña he tenido esta idea en la cabeza: claro lo que se dice claro no la tenía, pero sí que era algo que me gustaba mucho”. Mientras me va hablando, acabo deduciendo que tomó una inmejorable decisión: “Ahora mismo me encuentro muy muy a gusto: se me está dando bien, y ya el año que viene empezaré el tercer año. Es cierto que tenemos muchos trabajos de grupo, pero como tengo una gran relación con todos/as ellos/as hace que todo se me haga más ameno, algo que se agradece un montón.

No es la faceta personal la única en la que se encuentra feliz; también ocurre lo mismo en la deportiva… ya lo veréis después. Antes, detengámonos en aquellos maravillosos años en los que se ‘abrazó’ fuertemente al mundo del deporte. “Sí, sí, desde siempre he tenido una fuerte relación con él: por ejemplo, y con tan sólo 5 años, empecé a hacer euskal dantza, actividad en el que estuve hasta los 14-15 años”. A continuación detalla brevemente las incursiones deportivas que ha ido realizando a lo largo de su vida. “Algunos años practiqué natación, otros atletismo y el multideporte, también competía en algunos torneos de fútbol sala, etc. Y… bueno, también me gustaba ir los fines de semana al monte, ya que en nuestra familia siempre hemos sido muy ‘mendizales’.”

LA ÉPOCA EN LA QUE MILITABA EN EL EQUIPO DE CASA, EL ‘LIMOUSIN’ (ELLA ES LA 1ª POR LA IZQUIERDA). // © NAIZ.EUS

Ya lo habéis visto… Ha practicado innumerables deportes: no voy a repetirlos de nuevo para evitar caer en la redundancia, pero sí que hay una curiosidad que me revuelve la cabeza: ¿De dónde le surgió el deseo de querer aventurarse en este deporte en concreto? Pues os digo una cosa: una familiar suya tuvo mucho que ver en todo esto. “Mi hermana, Maddi, fue ciclista: comenzó a dar una vuelta en bici con mi padre los fines de semana, pero aún no competía. Por aquel entonces, en clase tenía a un chico con el que se llevaba muy bien y que sí que competía: un día le animó a ver una carrera, a la que acabó animándose. Poco a poco ella también empezó a competir… y luego ya sabes lo que pasa, que empiezas a seguir a tu hermana hasta que comienzas tú también”, me comenta entre risas.

Y así fue. Acto seguido, y casi como se tratase de ‘causa-efecto’, llegó su turno: “Empecé en alevín de 2. año en el equipo de casa, el Oriako Txirrindulari Eskola. En esa época solíamos a entrenar los martes y los jueves, pero lo tomábamos más como un juego, como un momento del día para pasarlo bien.

En escolares aún no se desplazaba a otras comunidades para competir, pero este factor se alteró cuando dio el salto a cadetes y, posteriormente, a juniors. De hecho, y tal y como me lo indica, no siempre solían ser fáciles dichos traslados. “Hasta junior de 2. año estuve sola en el equipo, por lo que siempre iba con mis padres: cogíamos la furgoneta e íbamos al lugar donde tenía que competir”. Afortunadamente, la situación cambió en 2019. “Fue el año en el que se creó el equipo Euskadi-Murias: gracias a ello muchas chicas de la zona se unieron a nosotras, por lo que ya dejé de estar sola”.

JUNTO CON SU AMIGA Y EX-COMPAÑERA EKHIÑE RIVAS. // © TOLOSALDEKO ATARIA

A pesar de la nueva y favorable situación, no siempre iban las cosas tal y como se habían pensado de antemano: “Había pruebas de la ‘Copa’ que, a veces, nos quedaban un pelín lejos. Aun así, y por suerte, las circunstancias hacían que pudiese desplazarme sin problema”. Para que lo entendamos mejor, nos expone un claro ejemplo: “Una vez fuimos a una prueba de Alcobendas: como es evidente, nos ‘pillaba’ bastante lejos, pero como mi hermana estaba en el Sopela, pude ir con ellas. Por suerte, siempre encontraba a alguien para ayudarme”.

Eso sí, quiero pediros un favor: en su caso, no quiero que relacionéis el hecho de competir fuera con algo negativo, porque no lo es en absoluto. ¿Que por qué lo digo? Bien. Sin irnos muy lejos, la temporada 2018 fue maravilloso para sus intereses: no solo no compitió en Suiza los Mundiales de pista, sino que también fue el año en el que disputó los Europeos, todo esto en su 1. año en juniors. “Fue una experiencia increíble, disfruté muchísimo. Fui a ellos con mucha ilusión: eran lugares recién descubiertos, totalmente nuevos. Además, acudir a ellos te ayudaban para que pudieses salir de la rutina del día a día, y lograbas afianzar las relaciones con las compañeras de la Selección, ya que estar mucho tiempo juntas hacía que nos ayudara en este sentido. Lo dicho: una experiencia inolvidable”.

2020, UN AÑO PARA EL OLVIDO

Bueno, cambiemos de tercio. Antes de nada, aprovecho este momento para lanzaros una pregunta: ¿Qué es una de las primeras cosas que se nos vienen a la mente cuando nos referimos al año 2020? Exacto: el confinamiento, ¿verdad?

Pues bien: si ya de por sí aquellos 3 meses acabaron siendo interminables, tened en cuenta que, a ella, todo este caos le pilló justo en el año donde tuvo que dar el salto a la categoría Sub23, nada pero nada fácil como lo podéis intuir.

Creo que fue un año difícil para todas, pues no creo que nadie habría pensado que tendríamos que pasar por una situación así. No obstante, intentamos pasarla de la mejor manera posible en equipo, como por ejemplo haciendo videollamadas 1 vez a la semana”. Además, comenta que muchas ellas aún no se conocían entre ellas, por lo que, al principio, les costó un poco crear un buen ambiente dentro del equipo. “Aún no nos conocíamos muy bien, y como seguíamos confinadas sin poder entrenar ni competir juntas, nos juntábamos virtualmente para conocernos más y mejor. Por todos estos factores, el ambiente para ‘hacer piña’ tardó un poco en llegar”.

Pasaron días, semanas, meses… y, por fin, llegó el mes de julio, mes en el que ya se pudo regresar a la competición. Admite que se encontraba nerviosa. “Más que por las rivales, lo estaba por mí misma: había pasado mucho tiempo sin competir, y si a eso le sumas los nervios de las primeras pruebas, la verdad es que acabó siendo un poco una locura”.

NO TODO ES CARRETERA

Naia, como muchas otras, es una chica que, desde pequeña, ha solido compaginar la modalidad de carretera junto con la de pista, más concretamente desde su 1. año de cadetes. Veamos, primero, cómo cambian los ‘entrenos’ para una y otra disciplina. “En invierno, por tema de tiempo, solemos hacer 2-3 sesiones en pista: normalmente suelen ser los lunes, miércoles y viernes, ya que en los fines de semana solemos competir”. No obstante, las cosas cambian una vez comienza la temporada de ruta. “Por darte un ejemplo, durante la Semana Santa competíamos en los Campeonatos de España de pista mientras los compaginábamos con pruebas de ruta. En nuestro caso, llevábamos a cabo los entrenamientos junto con la Selección, mientras que, al mismo tiempo, competíamos en las pruebas de ruta.

Si leísteis la entrevista que le efectué a Garazi, no sé si recordaréis cómo ella me comentaba que solía competir en algunas pruebas de esta modalidad junto con Naia… Pues bien: ella también se acuerda (y muy bien además) de aquellos bonitos momentos. “Sí, eso es, competíamos juntas en pruebas como en la Madison como en la persecución por equipos”. De sus palabras deduzco que le encanta competir en equipo: “Es increíble: en mi caso, hasta juniors de 1. año he estado sola en el equipo, y como la prueba de Madison se compite por equipos, fue muy agradable poder competir junto con ella… Fue una gran experiencia.

COMPITIENDO EN PISTA JUNTO CON SU AMIGA Y COMPAÑERA GARAZI ESTÉVEZ. // © EL DIARIO VASCO.

Ya hemos nombrado unas cuantas pruebas: Madison, persecución por equipos, etc. No obstante, no son estas las únicas que le encantan. “Mis favoritas son el ómnium y la puntuación: ambas son pruebas en las que, mientras vas rodando, tienes que ir vigilando quién puntúa, quién no, cuántos puntos lleva tal ciclista, etc. Hay muchas cosas a tener en cuenta”. Aunque pueda sonar raro, le da tiempo a hacer todas estas cosas a la vez, y muy bien además. “Vas obteniendo más y más capacidad cada vez que compites. Si eso fuese poco, solemos disponer de la ayuda de los técnicos: siempre están tomando notas en todo momento para tener todo controlado.

Resulta evidente que le gustan muchísimo tanto la modalidad de ruta como la de pista, pero admite que no sería capaz de decantarse por alguna de ellas. “Me gustan los dos por igual”, me comenta entre risas. “No sabría qué responder a esa pregunta… Ambas se compaginan bien, y cada uno me ayuda para el otro: la pista me aporta esa técnica tan importante para la carretera, mientras que este último me aporta mucho fondo para la primera”. Acto seguido, realiza un breve pero conciso análisis sobre las características de las pruebas de una y otra modalidad. “Las de pista son más cortas pero de más intensidad, sin olvidar que, en la primera, la velocidad a la que vamos suele ser mayor… Son diferentes carreras, sí, pero bueno, les tengo cariño a ambas disciplinas.”

BREVE HUECO PARA LA DIVERSIÓN

Va llegando la hora de dar el broche final a la entrevista, y qué mejor manera de hacerlo que echándonos unas risas rememorando una divertida anécdota suya de cuando era aún junior. En este caso, procederé a narrarla ‘de tirada’ sin intervención mía alguna, para que de esa manera se os haga mucho más ameno.

En el mes de febrero/marzo de 2018 fuimos con Agustín, el director del ‘CAF’, a disputar una carrera en Italia, una que formaba parte de la Copa de las Naciones. Una vez ahí, aprovechamos el momento para ir a Austria, concretamente a Innsbruck, pues aquel año se disputaban allí los Mundiales de carretera. A la hora de un entrenamiento en equipo, que era a la mañana, estaba nevando y, como es lógico, llevábamos puesta poca ropa, la justa, ya que cuando comienzas a sudar empiezas a tener la sensación como que te sobra ropa.

© CICLISMO A FONDO

Justo la zona en la que emprendimos el entrenamiento se encontraba en obras: como los coches iban a ser desviados por otra carretera, nos comentaron a las 6 chicas que nos juntaríamos al final de un ‘bidegorri’ (carril bici), justo al otro extremo del mismo. Empezamos a transitar por dicha zona, pero, lamentablemente, parecía que no tenía fin: teníamos la sensación de que no había manera de llegar al final… Tal era la situación que 3 compañeras decidieron dar media vuelta y regresar, pero las 3 restantes decidimos seguir, ya que nos habían dicho que teníamos que juntarnos al otro lado y eso había que cumplirlo. Al cabo de un tiempo llegamos al sitio que nos habían indicado, pero, tan pronto como lo hicimos, nos dimos cuenta de que se trataba de una zona de pared sin salida… Vamos, que no tuvimos otra opción que dar también la vuelta.

Tras un tiempo, regresamos de nuevo al punto inicial. Una vez ahí, nos dijimos: “Llamemos a las otras”. Nos quedamos mirando las unas a las otras, como diciendo que sacáramos los móviles y que efectuáramos las llamadas. Pues bien: una decía que se lo había dejado en el hotel, otra que lo tenía sin batería, etc. Total: estábamos las 3 sin el móvil…

Desconocíamos dónde se encontraban las demás, no sabíamos los números de memoria… Por tanto, primero tuvimos que llamar a casa para que, de esta forma, ellos nos mandasen el número de Agustín y, a su vez, pudiésemos contactar con él… A ver, en ese momento sí que nos echamos unas risas, pero admito que nos apuramos un poco… Por suerte las cosas salieron bien, y podemos decir que quedó en una simple anécdota”, concluye entre carcajadas esta hilarante historia.

No cabe duda de que este 2021 que está a la vuelta de la esquina tiene toda la pinta de que vendrá muy pero que muy cargadito para sus intereses: si nos detenemos en el plano personal, nos daremos cuenta de que va a afrontar el 3. año en la carrera universitaria que está cursando, mientras que en el deportivo va a comenzar su 3. año, el de la consolidación, en la categoría Sub23. No sabemos a ciencia cierta qué es lo que nos deparará el futuro, pero doy casi por descontado que, gracias a las personas con las que se encontrará a su lado en ambas facetas, superará con creces cada una de las dificultades con las que se va a ir topando en estas duras pero emocionantes travesías. ¡Mucha mucha suerte, Naia!

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*** P.D. 1: LA ENTREVISTA FUE REALIZADA EN EUSKERA MEDIANTE LLAMADA TELEFÓNICA. ***

*** P.D. 2: SI ALGUIEN ESTUVIESE INTERESADO/A EN ESCUCHAR LA ENTREVISTA ORIGINAL (EL AUDIO DE LA ENTREVISTA), NO HABRÍA NINGÚN PROBLEMA EN ENVIÁROSLO, SIEMPRE Y CUANDO LA ENTREVISTADA LE DÉ EL VISTO BUENO A ELLO.

Naia Amondarain Sopela Women's Team