MARTINA MORENO: ‘SI NO FUESE POR MI FAMILIA, CREO QUE NO ANDARÍA NI EN BICICLETA’.

ENTREVISTAMOS A LA JOVEN CICLISTA CATALANA PARA CONOCER SU DILATADA TRAYECTORIA MULTIDEPORTIVA Y CÓMO ENFOCA SU FUTURO

© MASSI – TACTIC

Aunque sea en un punto concreto de nuestras vidas, creo que la mayoría de todos/as nosotros/as hemos practicado diversos deportes extraescolares, bien sean deportes de pelota (fútbol, baloncesto, etc.) u otros tipos de deporte (karate, judo, gimnasia rítmica, etc.). Pues bien: la entrevistada de hoy me da que se sentirá totalmente identificada con esta puntualización, pues, en su caso, y desde bien pequeñita, ha probado y practicado una gran diversidad de deportes, tales como la natación, el atletismo, el triatlón… y, en la actualidad, el ciclismo.

Hablamos de la joven catalana Martina Moreno (Vic, 2001), una chica que, como bien lo hemos indicado en el anterior párrafo, tiene una gran conexión con el mundo del deporte. Tal y como lo podréis comprobar a lo largo de la entrevista, ser miembro de una familia con un espíritu tan deportivo le ha ‘facilitado’ mucho las cosas, pero las ganas y la ilusión que desprende ha hecho que haya proseguido dicha aventura con un gran ímpetu y una gran firmeza.

¿Queréis conocerla más a fondo y saber cómo se ha ido gestando su trayectoria deportiva? Ahora mismo disponéis de una gran oportunidad para ello, por lo que poneos cómodos/as y… ¡adelante! ¡Espero que os guste!

– Para todas aquellas personas que no te conozcan, ¿cómo te describirías? ¿Quién es Martina?

Soy una chica de 19 años al que le gusta mucho el deporte, pues es mi manera de desconectarme de la vida de estudiante. Además, soy persona constante y, quizá, un poco perfeccionista: si empiezo algo, me gusta hacerlo lo mejor que pueda y no quedarme a medias.

– ¿Cuál ha sido tu relación con el deporte desde que eras pequeña?

Desde pequeñita, siempre he hecho deporte y, de hecho, he probado de todo: natación, tenis, atletismo, etc. En mi familia, hacer deporte es muy importante y, desde que éramos pequeños, en casa siempre nos han dicho que había que practicar deporte para disfrutar, mantenerse en forma, pasar un buen rato y desconectar un poco de la vida del día a día. Tener un ambiente familiar así ayuda para engancharte a los deportes, y prueba de ello es que, cuando aún estaba en primaria, y como supongo que ocurre con cualquier niña, opté probar de todo y, finalmente, acabé enganchándome a la natación, un deporte que estuve que practicando bastantes años.

– ¿Solías practicar los deportes de pelota, tales como el baloncesto, fútbol, etc. en tu época de infancia?

No, no, esos no. De hecho, te voy a decir más: la única vez que jugué el futbol me rompí el brazo, por lo que no tengo buen recuerdo de este tipo de deportes [risas].

Hasta la fecha, y como te he comentado antes, he probado el atletismo, el tenis y, desde bien pequeña, también he realizado cursillos de natación. Ya cuando estaba en 4º de primaria, decidí practicar únicamente la natación, pero el baloncesto, el fútbol y este tipo de deportes la verdad es que no… No son lo mío [risas].

– El deporte te ayudaba para, una vez llegado el fin de semana, ‘desentenderte’ de la carga de estudios y, por tanto, desconectarte y descansar?

Sí, sí, un montón. Para mí, el hecho de llegar al viernes era como un premio y, si te soy sincera, cuando llegaba la tarde, muchas veces solía decirme: ‘jo, mañana es sábado, no tengo que estudiar, por lo que vayámonos en ‘bici’, a correr, a jugar a tenis con no sé quién, etc.’; era como una forma de decir que me lo merecía. Hay chicos a los que les gusta ir a tomar el café en su tiempo libre, pero, en mi caso, disfrutaba más practicando deporte.

– Has comentado que practicaste la natación, el atletismo, etc., pero, ¿cómo tomaste las decisiones de embarcarte en dichos deportes? ¿Hubo alguna/s persona/s que te lo aconsejó/aconsejaron?

No me acuerdo bien del todo cómo empecé en atletismo, porque era muy pequeñita, pero sí que recuerdo que mis padres me llevaron allí y, finalmente, acabé probando dicho deporte en combinación con los cursillos de natación durante años. Por aquella época, me solían decir bastantes veces que rendía bien en natación y que debería probar a competir, por lo que, conforme iban pasando los años, y tomando en cuenta que mi hermano mayor hizo el paso de apuntarse en un equipo de natación, el siguiente año pensé en mi interior: ‘¿por qué no yo también?’

© CLUB NATACIÓ VIC

– ¿Y qué tal pudiste compaginar los estudios junto con los entrenamientos y la propia competición?

En primaria, obviamente, no era muy difícil, pero una vez que pasé a la E.S.O., sí que es verdad que me costó compaginarlo todo. En mi familia, los estudios siempre han ido por delante y, de hecho, esto es una de las cosas que la tenemos todos en mente: si no íbamos bien en los estudios, no se entrenaba. Para mí, era todo un reto llevar bien los estudios, porque, de esta manera, tenía el ‘permiso’ de poder entrenar y, por tanto, realizar lo que realmente me gustaba. Si te soy sincera, soy una persona que, por suerte, es muy organizada: lo planifico todo, y si a eso le sumas que mis dos hermanos también practicaban el mismo deporte, te motivaba llevarlo todo a día y aprovechar al máximo las pocas horas que tenías para entrenar.

En la natación, cada tarde solíamos tener entrenamientos, y nuestra rutina era la siguiente: llegábamos del instituto, comíamos un poco, íbamos de nuevo a entrenar y, a las 7 de la tarde, solíamos estar en casa estudiando hasta la hora de la cena. A veces sí que era un poco duro, pues había incluso ocasiones que, cuando llegaba el jueves, no teníamos fuerzas ni para coger el bolígrafo [risas].

Y si eso fuera poco, a partir del 2º de la E.S.O. empecé a doblar sesiones, pues decidí empezar también a entrenar por las mañanas: antes de ir al colegio, solía ir a entrenar; a continuación, acudía al colegio y, una vez acabada el período lectivo matinal, iba de nuevo a la piscina. A ver, esta época lo recuerdo muy bien, y lo cierto es que era muy duro, porque todos los días me levantaba las 6 de la mañana y me iba a una piscina que estaba fría que ni te imaginas, pero como esto es lo que realmente nos gustaba realizar, el hecho de levantarme tan temprano no me suponía ningún sacrificio. Eso sí, terminabas el día que no podías con tu vida, pero, a la mañana siguiente, te levantabas otra vez a la misma hora para hacer exactamente lo mismo que habías hecho ayer, así que… [risas].

– ¿Y cómo solían ser los entrenamientos?

Solía estar en el club de mi ciudad, Vic, y… a ver, no era un club pequeño, pero tampoco era de los grandes de Catalunya: teníamos la suerte de que teníamos una piscina solo para nadadores/as y, por tanto, no teníamos que compartirla con socios y/o con personas de otros cursillos. A mí, por las distintas franjas horarias que estaban estipuladas, me tocaba entrenar de 3 a 5 (por decirte algo), y luego solían venir los pequeñitos que venían de la escuela (ellos lo hacían de 5 a 6); estaba todo muy cuadrado.

El club donde estaba era pequeño, pero, el hecho de ser de los pocos de la comarca, hacía que viniese bastante gente; teníamos un buen grupo de entrenamientos y, en mi caso, no había día que entrenase sola. Aunque los entrenamientos eran los mismos para todo el mundo, bien fuese para mí, para mi hermano mayor, para mi otro hermano mediano o para el quien venía a las 5 de la tarde, los ritmos sí que eran diferentes, y lo bueno es que siempre había alguien que iba al mismo ritmo que tú, por lo que esto te ayudaba a pasar mejor las horas.

.

© MARTINA MORENO

– ¿Y qué recuerdos atesoras de cuando empezaste a competir y contemplabas el ambiente que se respiraba en aquellos días de competición?

En natación tengo muy buenos recuerdos, la verdad: empecé a competir en 4º de Primaria y, para aquel entonces, ya tenía atesorada cierta experiencia de antemano. En 1º de la E.S.O., cuando ya llegas a la categoría infantil, las cosas se cogen con más seriedad, pero como a mí me gustaba competir (soy muy competitiva), lo cierto es que disfruté muchísimo compitiendo, pues veías a gente de otros clubes de Barcelona, Sabadell, etc. y, como te encontrabas con ellas sólo en días así, era como un extra para competir.

Además, y más o menos dos veces al año, solían disputarse los Campeonatos de España y, como normalmente se hacían fuera de Catalunya, el hecho de salir fuera solía ser como un viaje, más o menos como una excursión [risas]. Eso sí, lo tenías que tomarlo en serio, porque ibas allí tras haber hecho largas horas de entrenamientos y, por tanto, tenías que hacerlo lo mejor posible. Aun así, estos viajes nos ayudaban para desconectar del todo e irnos con gente de otros lugares a visitar nuevos lugares… Personalmente lo recuerdo de manera muy positiva.

– Por lo que deduzco de tus palabras, estos Campeonatos los tenías en mente desde bastante tiempo atrás…

Eso es, exacto. Dichos Campeonatos solían ser uno de mis grandes objetivos de la temporada: en natación, para poder competir en los Campeonatos de España, de Catalunya, etc., tienes que hacer mínimas, es decir, tienes que nadar por debajo de una marca que te indica la Federación. Si vas más lento, no vas, por lo que mi objetivo era hacer estas marcas para, de esta manera, poder acudir a ellos.

– Ahora que hemos estado hablando de la natación y el atletismo, ¿cuál crees que ha sido el mayor aprendizaje que has hecho y que, personalmente, piensas que te será realmente útil de cara al futuro?

En atletismo, sinceramente, no aprendí mucho, pues era muy pequeñita e iba principalmente por diversión, pero, en natación, la verdad es que aprendí un montón, pues me percaté de la importancia que tenían la constancia y el sacrifico. Por darte un ejemplo, tenías que entrenar una barbaridad de horas para poder bajar centésimas de segundo en una prueba que duraba unos pocos minutos. Aun así, personalmente valoraba muchísimo el tiempo, los entrenamientos, cada detalle, etc., y quieras que no, este sacrificio me ha ayudado tanto en los estudios como, ahora, en el ciclismo; todo llega, pero para ello, tienes que entrenar duro, porque nada te va a llegar del cielo.

Además, es cierto que gran parte de ellos los adquirí cuando practicaba natación y, además, también me ayudó física y mentalmente, ya que me ha impuesto valores que, si no hubiese practicado dicho deporte, creo que no los habría adquirido.

© MARTINA MORENO

– ¿Hay algo que eches de menos de esta época?

Sí, sí, hay muchas cosas. A ver, es que son muchos años, pues nadé un montón de años y, quieras o no, conoces a mucha gente, vives muchas experiencias, etc. La verdad es que echo de menos muchas cosas, pero, aun así, no quisiera volver a repetirlo [risas].

Ya lo hice y, además, estoy muy contenta, pues no me arrepiento absolutamente de nada, pero creo que aquella etapa se terminó con buenos recuerdos. Sinceramente, teníamos un buen grupo de amigas que, aunque hoy en día seguimos viéndonos, ya no es lo mismo, pues actualmente igual nos vemos 2 veces al año y, claro, las cosas ya no siguen siendo las mismas. Pero, sí, este tipo de cosas son las que echo de menos.

– Una vez concluida tu etapa náutica, pasaste al ciclismo. ¿Qué tal se te hicieron los inicios? Porque, claro, venías de un deporte que poco tenía que ver con el ciclismo…

Cuando dejé la natación y, antes de pasarme al ciclismo, hice una incursión en el triatlón; digamos que fue como un enlace entre ambos. Tras un tiempo, me percaté de que no me ‘salían las cuentas’ en la natación y, por ende, decidí probar este deporte. Desde siempre había competido en diferentes ‘curses’ (carreras) locales, pero, como en el aspecto físico el cuerpo estaba acostumbrado a nadar, el cambio de ponerlo a correr fue muy grande. Además, resulta que, en una de las veces que estaba corriendo, acabé lesionándome la rodilla… y bueno, lo pasé un poco mal. Aun así, este hecho lo miro positivamente hoy en día, pues esto fue lo que, finalmente, me ayudó a engancharme a la bicicleta. Conforme iban pasando los días de recuperación, iba haciendo más y más ‘bici’ y, cuando finalmente volví a tener bien la rodilla, me dije: ‘jo, ¡pero lo que a ti te gusta es ir en bicicleta!’… y mira, es así como terminé enganchándome al mundo del ciclismo.

– Dentro de lo malo que tiene toda lesión, se podría decir que sacaste algo bueno de ella.

Sí, sí, totalmente. A ver, en el triatlón iba bien, pues como venía de la natación, tenía ese plus que la mayoría de las chicas no tenían: salía muy bien del agua por la técnica que ya atesoraba de antemano y, además, y aunque me faltaba un montón para mejorar, correr se me daba bien… pero claro, tras sufrir esta lesión no tuve otra opción que parar y, finalmente, la bicicleta fue la que acabó ayudándome a superar dicha lesión.

© MARTINA MORENO

– Realizaste tus inicios en el equipo gerundense ‘Catema.CAT’. ¿Cómo decidiste unirte a ellos? ¿Hubo alguien que te lo aconsejo?

No, no, la verdad es que no. Cuando dejé el triatlón, que fue cuando estaba en el 2º año del Bachillerato, estaba centrado en mis estudios, pues es la época donde te jugabas bastante por el tema de la Selectividad y, por ende, entrar en la Universidad. Así pues, me tomé un año sabático a cuando a competición, y lo que hice fue ‘irme’ al cicloturismo: casi cada fin de semana salíamos con un grupo de cicloturistas que hay aquí en Vic, y la verdad es que me lo pasaba genial. Aprendí un montón con ellos y, personalmente, y por darte un ejemplo, fueron como pequeños objetivos el acudir a la salida de una competición cada 2 semanas e intentar reventarlo todo [risas].

Si te soy sincera, mi padre ha sido el factor más importante para que me haya iniciado en este deporte: a él le gusta un montón ir en bicicleta, y me ha enseñado todo lo que sé. Además, mi madre también me daba mucho soporte y, muchas veces, me decía: ‘deberías hacer esto, lo otro, no sé qué, etc.’; ambos me han entendido y ayudado muchísimo. Mis padres veían que me gustaba mucho este deporte y, evidentemente, me ayudaban en todo: me acompañaban a las carreras a las que acudía, por lo que iba sin ningún tipo de presión y únicamente iba a disfrutar. Me decía a mí misma: ‘si me encuentro mal, estoy con mi padre, por lo que no va a pasar nada; si no, mi madre sabe que estoy aquí’.

Con el paso del tiempo iba mejorando, y cada vez me encontraba mejor subiendo. Cuando llegamos a finales de 2019, época en la que ya había empezado en la Universidad, me dije: ‘¿por qué no probar a competir? Las personas del grupo de cicloturistas me decían que debería probar, pero, sinceramente, aún no me veía ahí junto con las chicas del pelotón. Mis padres siempre me han ayudado, y aunque en ningún momento me han dicho que tenía que competir, sí que me decían lo siguiente: ‘si quieres, nosotros te ayudamos’; eso lo valoré muchísimo. Al cabo de poco, les dije: ‘¿qué tal si lo pruebo? ¿Qué tal lo veis?’. ‘Si tú quieres, nosotros encantados de ayudarte’. Por tanto, empezamos a buscar equipos, pero teniendo en cuenta que aquí en Catalunya no hay muchos clubs de chicas para escoger, me ‘topé’ con el Catema.CAT, y me dije: ‘ostras’. Vi que Torroella de Montgrí (el lugar de donde es dicho equipo) está a 1 hora larga de mi ciudad natal (Vic), y como también me percaté de que ahí había chicas de toda Catalunya, me dije: ‘vamos a probar’.

Además de ello, me di cuenta de que había el Massi – Tactic (el Catema. CAT es el equipo filial del Massi – Tactic) y quieras o no, tener un club que es el filial del otro te motiva muchísimo. Luego, en el mes de diciembre de 2019, vino el momento decisivo: cuando me percaté de que me estaba yendo bien en la Universidad (quería asegurarme esto), finalmente opté por dar el paso de probarlo. Así pues, en 2020, y en vez de sacarme licencia cicloturista, me saqué la de SUB23 [risas].

© MARTINA MORENO

– Como bien dices, das el paso de unirte al equipo y, cuando supongo que estarías ilusionadísima, llega la pandemia y, con ello, la suspensión provisional del calendario. ¿Cómo sobrellevaste la situación mentalmente?

Empecé con ellos en 2020, e hice un par de entrenamientos con mis nuevas compañeras, y aunque aún tenía un montón de cosas por aprender, vi que iba bien y que estaba con muchas ganas de entrenar y aprender. A continuación, me apunté en una carrera que había aquí en Catalunya y que, en teoría, tenía que disputarse 15 marzo, por lo que me dije: ‘vas a debutar, a ver qué tal nos sale’. Y cuando me encontraba muy ilusionada y motivada de cara a este nuevo reto, el jueves anterior (2-3 días antes) nos dicen que no, que la carrera se había suspendido por culpa de la pandemia…

Y me decía: ‘¿y ahora qué?’ Siendo sincera, mi único deseo era verme y mejorar, pero, dadas las circunstancias, no me quedaba otra que ser paciente. Por tanto, saqué el rodillo para realizar los entrenamientos, pero he de admitir que mentalmente me afectó más el hecho de no poder salir de cara que la propia incertidumbre del estado físico; soy una persona activa y de esas a quien les gusta estar en casa lo mínimo posible,

A ver, el estado físico sí que me preocupaba, porque me decía: ‘vas a salir de aquí que no vas a saber ni subir el repecho que hay enfrente de tu casa’, pero como hasta la fecha no había competido aún, me propuse seguir haciendo rodillo. Para ello, sacaba entrenamientos de YouTube, porque mi rodillo era de esos que tiene rulos y que no se conectaba a ningún sitio; era lo más mínimo, sí, pero con esto era feliz. Solía visualizar videos de YouTube para realizar unos entrenamientos que, en realidad, solían ser los momentos de desconexión diarios para aislarme de tanta adversidad, de la carga de los estudios,… Era mi momento del día.

Conforme iba pasando el tiempo, y cuando finalmente fue llegando el buen tiempo, pude sacarlo fuera, y estas pequeñas cosas fueron las que fui valorando. Me afectó mentalmente, sí, pero tenía esa motivación de, cuando saliéramos, podría competir y probar si de verdad me gustaba esto, por lo esto fue el factor que me ayudó muchísimo para continuar sudando como una loca en el rodillo y decir: ‘venga, vamos a salir de esto’ [risas].

– Mucha gente decía que, al principio, el rodillo se convirtió en su mejor amigo, pero, conforme pasaban los días, les entraban ganas de tirarlo por la ventana… ¿Cuál fue tu ‘relación’ en este sentido?

Fue como un amor-odio [risas]. En mi caso, estuve 1 semana sin tocar rodillo, porque veía que aquella situación iba para largo, por lo que me decía a mí misma: ‘a ver, que puedes hacer otras cosas, eh’. Sinceramente, creo que tomé una buena decisión, porque cuando lo retomé, lo hice mucho más motivada.

– ¿Qué tal te encontraste en la vuelta a la competición tras tanto tiempo de inactividad?

Cuando salimos de casa, empecé a entrenar bastante más de lo que hacía antes: veía que iba mejorando, y cada vez tenía más ganas de competir. Iba realizando entrenamientos con diversa gente, y me solían comentar que iba realmente bien. Pero… claro, estaba en el Catema.CAT, y era muy difícil encontrar una carrera nacional que se pudiera llevarla adelante (esta no llegó hasta agosto), por lo que me pasé todo junio y julio entrenando… Pero ya te digo, el tener la motivación esa de decir ‘un día voy a poder probarlo y demostrar a ver si he entrenado bien o no’ me ayudaba a seguir estando motivada’. Además, el hecho de entrenar con gente que ya estaba compitiendo y verme ahí con ellos también fue otro factor que me ayudó mentalmente.

Tras un tiempo, y cuando llegó el 1 de agosto, fuimos al País Vasco para competir en la carrera de Sopela (puntuable para el Torneo Euskaldun): fue mi primera carrera de toda mi vida, y estaba nerviosa no, lo siguiente [risas]. Me acuerdo de que en aquel día llovió un poco y, en cuanto al trazado, no había puertos largos, algo que es lo que me gusta a mí, por lo que me decía: ‘tú vas aquí y lo que salga’. Para mí, cada segundo que pasaba era como ir aprendiendo algo nuevo; por suerte, no me caí, no me pasó nada, llegué a tiempo… o sea, todo fue bien, y aunque es cierto que sufrí mucho, he de admitir que disfruté como una loca. Me dije: ‘¡esto me gusta!’.

El siguiente día competimos en Segura, y ahí sí que las cosas me fueron peor: me caí, se me pinchó la rueda de atrás, me descolgué,… bueno, me pasó todo. Pero me dije: ‘Martina, te han llevado aquí… ¡aprovéchalo!’. Y yo, pedaleando como una loca, pude regresar al pelotón y, finalmente, acabé llegando con las chicas del pelotón. Salí del País Vasco más feliz que nunca y, a partir de ahí, y casi cada ‘finde’, solía tener competición, y cada carrera a la que acudía, iba a aprender algo nuevo, pues siempre pasaba algo que en la otra no había ocurrido; cada prueba era una nueva aventura [risas].

© MARTINA MORENO

– Me he percatado de que, en medio de la pasada temporada, pasaste al Massi – Tactic.

No, no. El 1 de agosto, como te lo he comentado antes, empecé a competir con el Catema.CAT y, en total, tomé parte en 5 carreras, siendo la última de ellas los Campeonatos de España. Tras los Campeonatos, había una C.R.I. de 10km aquí en Catalunya y, para ello, me habían dejado una ‘cabra’; hasta el momento, nunca la había probado en mi vida, por lo que, en aquel momento, era la chica más feliz del mundo, ni te lo imaginas [risas]. Así pues, mi padre también sacó su cabra y, aunque estábamos preparando para una prueba de no más de 10km, íbamos disfrutando los dos un montón. A mediados de esa misma semana, me llamaron del equipo, y me comentaron lo siguiente: ‘compites bien, tienes buenas piernas, y queremos ver si vas a más. ¿Qué te parece subir al Massí – Tactic?’ Bueno, ¡estaba feliz no, lo siguiente! [risas].

Me comentaron que comenzaría en el Tour de l’Ardèche, una carrera por etapas francesa que contenía puertos puertos y más puertos. Una vez visto esto, me dije: ‘wah, o sea, ¡no hay mejor manera para empezar que hacerlo en Francia!’ Lo que son las cosas: de estar entrenando para una C.R.I. de 10km, pasé a hacerlo el Tour de l’Ardèche [risas]. Fue como una recompensa de todo lo que había estado realizando.

– ¿Y qué tal fue el hecho de salir fuera a competir y ver el ambiente que se respiraba en carreras extranjeras? ¿Difiere mucho al del ámbito nacional?

Pues no lo sé aún, ya que el año pasado sólo tomé parte en 3 carreras nacionales, y eso que en las 2 pruebas del País Vasco estaba tan nerviosa y tan pendiente de todo que, al final, no me salió del todo bien [risas].

En cuanto a lo deportivo, la verdad es que sí que es distinto, pues ahí había chicas que su trabajo era, de hecho, ser ciclistas profesionales, por lo que difiere bastante el tener otro trabajo y practicar el ciclismo por afición que hacerlo porque es tu trabajo. Como lo he indicado, había chicas que se dedicaban a ello y que le pagaban por ello y, quieras o no, esto se ve, pues la gente está ahí para hacerlo bien, dar lo mejor y ayudar al equipo, no únicamente para terminar. Esto es de lo que me di cuenta, que la gente iba con la mente muy enfocada en competir y hacerlo lo mejor posible; obviamente, sí que disfrutábamos y sufríamos, y si se atacaba, se atacaba, ahí no había compasión [risas].

También he de admitir que aprendí un montón: hay gente de toda Europa, y el hecho de estar en el pelotón con gente de Francia, Alemania, Países Bajos, etc., pues ostras, te da un poco de impacto al principio. De hecho, algunas veces me solía decir: ‘a ver, que vengo de la nada, y qué hago ahora aquí [risas]’. Pero conforme iban pasando los días, la verdad es que me encontré muy bien: mis piernas estaban mejor de lo que me había imaginado, y ahí solía ir felizmente subiendo los puertos. Además, en las primeras tuve que familiarizarme con varios elementos que eran totalmente nuevos para mí, tales como el pinganillo, el bajar a los coches para coger bidones, el hecho de que un integrante nos estaba esperando en los puertos para entregarnos bidones, etc. Todo era nuevo para mí y, al hacerlo rodeada de gente internacional, hacía que me motivara un poco más, pues me decía: ‘si estás aquí, es por algo’.

Además, cuando llegaba a la carrera, alguien ya me cogía la bici, por lo que únicamente tenía que preocuparme por mí y no por la bicicleta [risas]. Antes, me preocupaba por la ‘bici’, por todo, etc., pero aquí valoran simplemente que pedales, por lo que pensaba: ‘si ellos están trabajando, tengo que dar todo no, lo siguiente’. Para mí, todos esos pequeños detalles son súper importantes: ver que la gente que está a tu alrededor trabaja no para ti, pero sí para que puedas competir bien lo mejor posible, te hace pensar que ‘ya que estos están trabajando, hazlo bien’.

© MARTINA MORENO

– Da un poco de responsabilidad, pero, a la vez, más ilusión y más motivación, ¿no?.

Sí, sí, exacto. Por parte del equipo confiaron en mí muchísimo, y les estoy súper agradecida, por lo que el hecho de saber que tenía su confianza, hizo que se me borraran esos pensamientos de ‘vengo de la nada… ¿qué hago aquí?’. Pues no, los saqué de mi mente, y me dije: ‘si ellos han confiado en mí, es por algo’. Además del equipo, desde casa me apoyaron un montón, y aunque no pudieron venir por temas laborales, mis padres estaban ilusionadísimos, mis hermanos me seguían y me decían: ‘hoy has ido con esta, con tal, etc.’ [risas]. El hecho de ver que tu familia está ahí viéndote y animándote en todo te ayuda muchísimo… hasta mi tía, que el tema de la bicicleta no es su fuerte, tenía puesto el canal de YouTube para seguirme [risas].

De hecho, mis familiares me mandaron una foto por la tarde diciéndome: ‘mira, Martina, estás ahí’ [risas]. Me ayudaron un montón, y si no fuese por mi familia, creo que hasta no iría en bici. Han hecho todo lo que estaba en sus manos para ayudarme: me han llevado a todos los sitios, me han acompañado a las carreras cuando no tenía carnet y, cuando sí lo tenía, pero prefería no ir sola e ir acompañado/a de alguien porque me daba miedo, también me acompañaban, etc. Esto lo valoraba muchísimo y, además, me decía a mi misma: ‘disfrutas de lo que haces, tienes soporte… o sea, ¿qué más quieres?’ [risas].

– Ya entrando en el último bloque, ¿qué tal has llevado el invierno en cuanto a entrenamientos? Supongo que tener la incertidumbre de si todo lo que estás haciendo puede ser un poco en balde no debe ser muy motivador…

Terminé el 2020 en Madrid, en la Vuelta a España, y me dije: ‘vale, has llegado hasta aquí; te ha costado, pero has llegado, y ahora sigue así. He llegado en el Massi – Tactic, pero no se trata sólo de llegar, sino de llegar y hacer algo’. Luego, una vez acabada la temporada, empecé a planificar los entrenamientos con más precisión, mirar todo con más detalle, cuidar la alimentación, distribuir los entrenamientos, hacer una buena pretemporada (nunca había hecho algo así hasta aquella fecha), etc.

Algunas veces me decían: ‘ahora tienes que ir a nadar, luego a caminar, a continuación practicar deportes de otro tipo, etc.’. Conforme iban pasando los días, íbamos metiendo más y más bici, y como aquí en Vic tenemos el factor del frio y de la niebla que no ayuda especialmente mucho a salir a entrenar, solíamos compaginarlos como mejor se podía. Además, solía tener horarios de clase un poco malos, y aunque cada día solía ir a entrenar en horarios diferentes, tuve la suerte de encontrar casi siempre a alguien.

A continuación, en enero hicimos la concentración con el equipo, y esto me sirvió para ver dónde estaba respecto a las demás y en qué tenía que seguir mejorando. En la concentración me encontraba bien, pues sentía muy bien mis piernas, por lo que salí muy contenta, muy motivada y con muchas ganas de aquella concentración. Además, veía que iba por el buen camino, por lo que me dije: ‘no bajes el ritmo, porque aquí hay chicas que están fuertes y el nivel es alto, por lo que debes mantenerte’. Además, ver que dos meses de pretemporada bien hechos habían dado sus frutos, me motivó para seguir trabajando, ya que lo bueno estaba a punto de empezar.

Si te soy sincera, estoy en un equipo fuerte y con chicas que estoy segura que aprenderé mucho. Como curiosidad, en dicha concentración hice abanicos por primera vez (nunca antes los había hecho), y en 2 horas de entrenamientos de abanicos aprendí un montón, pues adquirí conocimientos que, hasta aquel entonces, nunca me los había planteado ni me había surgido la oportunidad de hacerlos en competición. Si, de ahora en adelante se hacen en días de competición, ya sé hacerlas [risas].

– ¿Tenéis perfilado el calendario que, si todo va bien, vais a seguir este año?

Pff, no se sabe… Muchas carreras de la Copa de España Féminas Cofidis se han aplazado, y estamos con esta incertidumbre de no saber muy bien el calendario que tendremos, por ejemplo, en un plazo de 2 meses. Son muchos los factores que condicionan hacer o no hacerlas, y nosotras la comprendemos perfectamente, por lo que nuestra mentalidad es seguir entrenando y, cuando se nos dé la oportunidad de competir, estar allí con muchas ganas.

Si que es verdad que la Copa Catalana ya ha empezado y que el calendario que hay es bastante interesante, por lo que espero que se puedan llevar todas las pruebas a cabo. Además, este año hay más carreras en Catalunya donde sólo habrá chicas en el pelotón, pues aquí se compite con juniors, por lo que teniendo en cuenta que se ha hecho este gran paso para que haya más pruebas para juniors y féminas, esto nos motiva aún más para seguir estando motivadas. Esperemos que se pueda cumplir el calendario, porque, por darte un ejemplo, ahora te puedo decir que sí, que el día X competiremos en Y sitio, pero mañana igual te digo que ya no se podrá… Hasta que no se confirme no se sabe, pero esperemos que sí.

© MARTINA MORENO

– ¿Hay algo que te haya “dado” este deporte?

Me ha enseñado un montón de cosas. A ver, obviamente no me ha enseñado a ir en bicicleta, porque ya lo sabía de antemano, pero sí que me ha enseñado a ir en medio del pelotón, algo que, para mí, es muy importante y, de hecho, aún estoy aprendiendo; sinceramente, esto debí de aprenderlo en muy poco tiempo, puede que incluso en 1 mes, pues aprendí rapidísimo a ir en bici con cientos de chicas alrededor mío sin caerme. También he aprendido que el trabajo en equipo es muy importante: en natación el factor equipo sí que estaba, pero, al final, eras tú quien competía, pero en el ciclismo ves que es muy diferente. Por darte un ejemplo, en un día que tuve una avería mecánica me fue a buscar una del equipo y me metió dentro del pelotón; esto en muchos deportes no lo tienes…

En la TV, que digo yo, ves que llega uno, pero, realmente, hay mucho trabajo atrás, y eso lo puedes comprobar cuando estás rodando en el pelotón. Por ejemplo, y cuando ves que las compañeras de otro equipo llevan a su favorita atrás, piensas: ‘estas la llevan atrás porque va a atacar’. También ocurre cuando ves que hay 3 chicas del mismo equipo: ‘si van así es porque algo va a pasar’. En este deporte no solo tienes que controlar a una sola persona, sino que tienes que controlar a 5-6 del equipo.

Antes lo he comentado, pero lo más nuevo que he aprendido ha sido el hecho de trabajar en equipo y los valores de constancia y sacrifico: estos últimos ya los tenía desde que practicaba la natación, pero la bici me ha verificado que si no entrenas, no va a salir nada. Además, y como lo he comentado al inicio de la entrevista, tenía grabado en la mente que los estudios eran muy importantes y que, para poder ir en bici, también tenía que irme bien en la Universidad, por lo que si algo de eso estaba fallando, tenía que cambiar algo. Y es como te decía antes: era como un reto llevar al día los estudios, porque eso me permitía entrenar más tiempo en bicicleta. Muchas veces me solía decir a mí misma: ‘si un trabajo lo puedo hacer en 1 hora, ¿por qué tardar 2 horas? Si puedes hacerlo en 1 hora, puedes aprovechar la otra para hacer, yo que sé, ir en bici, nadar, etc. El tiempo lo tengo todo súper organizado y, de hecho, siempre digo que me faltan horas del día… pero bueno, veo que esto le pasa a un montón de gente [risas].

– ¿Tienes algún hobby o afición?

Me gusta leer. Sinceramente, antes de dormir suelo leer un poco, y la verdad es que es como un hobby de relajación: si estoy nerviosa o en un estado parecido, me pongo a leer y me acaba ayudando un montón. Además de ello, me gusta mucho cocinar, pero la verdad es que no le dedico mucho tiempo a ello [risas].

Soy muy fan de probar cosas nuevas y mezclar ingredientes que pensaba que juntos no tendrían resultado, por lo que voy poco a poco. Así pues, podría decir que como hobby, hobby… tengo la lectura, porque lo de cocinar se queda en el intento [risas].

© EL9NOU.CAT

– ¿Podrías contarnos alguna anécdota graciosa que te haya ocurrido?

Estaba de vacaciones en las Dolomitas, y en uno de esos días nos fuimos a subir las Tres Cimas de Lavaredo. Por aquel entonces, aún llevaba poco tiempo en el ciclismo y, de hecho, solía estar haciendo triatlones. Total, que, antes de que empezara la verdadera subida, había un par de repechos cortos pero muy duros: estos me los tomé con calma, porque sabía que lo realmente duro venía después. Al llegar al tercero de los repechos, decidí no subir de piñón, ya que pensaba que iba a ser como los otros 2 anteriores y, además, quería hacerlo rápido… pero, sorpresa, resultó que aquello ya era el inicio del puerto, un puerto de unos 7km donde los últimos 4 tenían una pendiente media del 12%. Al ver que ese repecho no parecía tener fin, decidí subir el piñón, pero como ya llevaba un buen rato a tope, terminé cogiendo una pájara tremenda a falta de 3km [risas].

Iba haciendo curvas, pero la verdad es que me iba más para atrás que para arriba y, encima, tenía todos los autobuses detrás pitando porque estaba ocupando toda la carretera. Aun así, por mi propio orgullo y dignidad conseguí llegar a la cima encima de la bicicleta sin echar pie a tierra; eso sí, esos 3km fueron los más largos de mi vida, pues creo que debí de ir a 6-7km/h [risas].

Siempre me acordaré de un ciclista italiano que había por ahí: en mi humilde opinión, iba igual o más justo que yo, pues, a la vez que iba pedaleando, iba hablando enfadado consigo mismo e insultando a la pobre bici; eso si, y al igual que una servidora, llegó arriba pedaleando [risas].

Sinceramente, es ahí donde vi esa sensación de amor-odio a la bicicleta, especialmente en esos momentos que, cuando tus piernas ya no pueden más y lo único que deseas es echar pie a tierra, logras sacar fuerzas de donde sea para hacer una pedaleada más y, poco a poco, llegar a la cima.

– Ya para acabar, ¿qué objetivos te pones a tí misma, bien sea en el ámbito personal, bien en lo deportivo?

En lo personal, terminar la carrera [risas]. Creo que para cualquier chica que esté estudiando el objetivo es terminar la carrera y, además, bien. En lo deportivo, me gustaría mucho poder llegar al World Tour y poder vivir de ello: sé que esto va a costar, porque, desafortunadamente, la situación está difícil. Si te soy sincera, querría que esto fuese mi trabajo durante un tiempo y, tras ir, por ejemplo, a un equipo extranjero, y cuando alguien me pregunte: ‘de qué trabajas?’, pueda decir: ‘trabajo en el ciclismo’. Eso sí, querría que esto sucediese siempre y cuando siga disfrutando de este deporte, porque, si llega ese momento en el que salir a entrenar sea un sacrifico, significará que algo andará mal.

Como te digo, y mientras me siga gustándolo, mi objetivo es ese, llegar lo más lejos posible y, además de seguir aprendiendo (porque estoy segurísima de que aún me queda un montón por hacerlo), conocer nueva gente, nuevos lugares y países nuevos, etc. En el poco tiempo que llevo con el Massi – Tactic, he viajado más que en toda mi vida [risas].

______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

Hasta aquí la entrevista del día de hoy… ¡Espero que haya sido de vuestro agrado y que hayáis podido conocerla más a fondo!

*** P.D. 1: LA ENTREVISTA FUE REALIZADA EN CASTELLANO MEDIANTE LLAMADA TELEFÓNICA. ***

*** P.D. 2: SI ALGUIEN ESTUVIESE INTERESADO/A EN ESCUCHAR LA ENTREVISTA ORIGINAL (EL AUDIO DE LA ENTREVISTA), NO HABRÍA NINGÚN PROBLEMA EN ENVIÁROSLO, SIEMPRE Y CUANDO LA ENTREVISTADA LE DÉ EL VISTO BUENO.

Entrevistas Martina Moreno