LUCÍA MARTÍN: ‘HARÉ TODO LO POSIBLE PARA SUPERAR MIS PUNTOS FLACOS Y HACERLOS MIS FUERTES’.

LA JOVEN VALENCIANA NOS ATIENDE LA LLAMADA PARA CONTARNOS EN DETALLE EL DESARROLLO DE SU TRAYECTORIA DEPORTIVA Y CÓMO VISLUMBRA EL FUTURO

© LUCÍA MARTÍN

Están siendo meses duros desde que, allá por el marzo del pasado año, irrumpió fuertemente la pandemia y, por ende, nuestras vidas cotidianas se vieron trastocadas por completo. Para sobrellevar de la mejor manera posible aquella situación, cada persona decidimos escoger la manera que mejor nos venía y que, además, mejores resultados emocionales nos producía, tales como proceder a la lectura, ejercitarse en el rodillo, pasar un bonito rato con las mascotas, etc. Aunque pueda ser una gran casualidad, la entrevistada que os traigo en el día de hoy decidió, entre otras cuantas, emplear las previamente mencionadas vías para desconectar de su día y día y, por tanto, poder llevar lo mejor posible aquella nueva y repentina situación.

Hablamos de Lucía Martín (Valencia, 2003), la joven valenciana que, como bien indicado antes, decidió aplicar las previamente indicadas vías de escape y que, tal y como nos ha contado, le vino realmente bien. Además, este 2021 va a ser un año clave para ella, pues además de recalar en un nuevo equipo, personalmente va a comenzar una nueva aventura por temas laborales, por lo que se siente preparada e ilusionada para hacer frente al nuevo horizonte que se le abre delante de sus ojos.

Si queréis conocerla más a fondo y conocer los distintos detalles de trayectoria deportiva y sus inquietudes personal, disponéis de una gran oportunidad para ello, por lo que, y como digo muchas veces, poneos cómodos/as y… ¡a disfrutar! ¡Espero que os guste!

– Para aquellas personas que aún no sepan del todo bien quién eres, ¿cómo te describirías? ¿Quién es Lucía?

Soy una chica de 17 años que se considera una persona muy constante, de esas que, hasta que no consigue lo que se propone, no para. Tengo carácter, pero soy abierta con todo el mundo y, además, me llevo bastante bien con la gente, pues me pongo mucho en la piel de las demás.

En tema de estudios, me gustan mucho los animales y, a nivel deportivo, la cabeza me suele dar bastantes malas pasadas, pues aunque me considere una buena bajadora, en ciertos días de competición pienso: ‘me voy a caer, me voy a caer, …’; se me hace un poco difícil controlar esto en las carreras, la verdad.

– ¿Cuál ha sido tu relación con el deporte desde que eras pequeñita?

Desde siempre he practicado una gran variedad de deportes: en el patinaje pasé el mayor tiempo de mi infancia, y aunque sí que es cierto tomé parte en algunas competiciones, no solía salir a competir fuera, sino que únicamente competíamos a nivel escolar en la zona donde vivíamos. Acto seguido, y como estuve medio año o así parado del patinaje, decidí pasarme al fútbol, y estuve practicándolo aproximadamente un año. Luego, pasé casi 2 años sin hacer nada, y fue en esa época donde me embarqué en el ciclismo, principalmente gracias a que en mi familia siempre ha habido una gran tradición por este deporte. Mi padre siempre ha solido practicarlo, a mi hermano se lo recomendaron cuando se rompió el pie, por lo que él también se embarcó aquí, y yo, pues viéndole verle en competición, también me enchanché; se puede decir que esta tradición, inicialmente, se ha heredado de padre a hijo y, a continuación, de hermano a hermana [risas].

– ¿Y qué recuerdos atesoras de tus inicios en el ciclismo?

Cuando vi que mi hermano estaba en una peña ciclista de aquí de Gandía (estaba en el equipo Ginestar) y ya llevaba saliendo en bici como un par de semanas, comencé a ir a verle competir, por lo que cuando llegué allí cogí la bici y me fui a un pueblo que está a 40km o así. Un día, mi hermano tenía un entrenamiento de equipo, y me fui hasta Cullera con él, simplemente para acompañarle. Una vez allí, Pascual, que era el director, me dijo: ‘¿quieres competir en CX?

Me enredó un poco, se fue a por la bici, a por la ropa y me puse a competir: ese mismo ‘finde’ ya estaba compitiendo sin haber tocado la bici en mi vida [risas].

© CICLISMO LEVANTE

– ¿Cómo recuerdas aquellos primeros días de competición?

En CX iba prácticamente en las últimas: al final, esta especialidad es muy técnica, y la verdad es que tuve malas experiencias con las caídas. Mi 1ª carrera fue la Vuelta a Gandía, y la 1. etapa tenía una subida de aquí de Rotova que empieza en al lado de una gasolinera: dicho trayecto se hacía por autovía, y en todo momento era en terreno descendente. Así pues, mientras iba en carrera, pensaba: ‘si todas las carreras son así, ¿por qué dicen tantas veces que sufren?’ Porque claro, todo el rato íbamos circulando en terreno descendente… pero, al día siguiente, en la etapa de Barx, que consistía en subir un puerto, fue entonces cuando lo entendí: ‘ahora les entiendo’ [risas].

Me costó adaptarme a las carreras y, de hecho, el 1. año tuve la mononucleosis, por lo que fue un año para olvidar. Lo malo fue que nos costó detectar ello, porque lo que ocurre es que muchas veces sí que solía tener anginas y, por tanto, había muchas veces en las que caía enferma, pero en este caso, lo que ocurría era que, conforme pasaban semanas y semanas, seguía cayendo enferma… Me daban antibióticos pero sin tener efectos positivos, no acababa las carreras, no tenía fuerzas, etc. hasta que, finalmente, y tras un tiempo, me detectaron que tenía la mononucleosis.

Sinceramente, los años en los que realmente disfruté fueron mi 1. año de Hyundai Koryo Car – Dstrel (en 2019) y mi 2. año tanto en CX, que se me dio bastante bien, como en carretera. En mi 2. año tuve una caída en carretera y me perjudicó para la temporada de CX, pues en la prueba de Almería de la Copa de España Féminas Cofidis llovió bastante y en una de las rotonda me caí, golpeándome con la barbilla contra el bordillo y, por ende, abriéndomela. Y claro, al final me frenó un poco, y hasta que puede coger confianza de nuevo me costó mucho.

Además de esta caída, he tenido otras en las que me he caído pero sólo me he quemado (chapa y pintura), por lo que te levantas y continuas, pero, cuando tienes una caída fuerte es cuando te dices: ‘jo, ahora entiendo el peligro de la bici’. Además, y como te dije, el tema de la cabeza en el ciclismo es muy importante, y desde que tuve esa caída lo pasé mal: hasta hace poco, no le tenía pánico a la lluvia, pero tras aquello, de salida ya me solía quedar rezagada, hasta que hace poco me dije: ‘estás entrenando y sufriendo para que luego llegue la lluvia y te quedes por tus miedos’. Fue entonces cuando tiré para adelante y me enfrenté a mi misma.

Para añadir, cuando realizábamos entrenamientos de grupo en la Federación Valenciana, era de las mejores, pero luego en las carreras no rendía por culpa del miedo. Me decía: ‘no puede ser que por tus miedos no lo demuestres’. Al final, quien tiene miedo no llega a ningún sitio; a mí, entre caída y todo, me costó mucho, pero bueno, poco se poco se fue superando.

– En términos deportivos, ¿qué es lo más difícil que se te hizo el hecho de pasar del CX a la carretera?

En mi caso, no pasé por la etapa escolar, la época donde se hacen gymkhanas y, por ende, se gana mucha técnica, un factor que es realmente importante para competir en carretera dentro de un grupo. El CX lo preparé en el 2. año que llevaba en este deporte, y los otros años han sido un poco como para hacer paradas de en la temporada de carretera y para tener esa motivación. El CX realmente no lo he preparado en exclusiva, sino que más bien ha sido como una ayuda para la carretera en tema de técnica y todo ello.

EN EL CENTRO DE LA IMAGEN JUNTO A SUS COMPAÑERAS AINARA ALBERT (IZQ.) Y DEVA ROSSATO (DCHA.). // © INT. CYCLING ACADEMY

– Ahora que estamos mencionando el CX, ¿qué es lo que más te gusta de esta disciplina?

Desde el pistoletazo de salida sueles ir a tope y te vas tú sólo; no es como en carretera, que vas en un grupo entero y vas casi a verlas venir. En CX, y desde que entras en el circuito, te desconectas de todo y empiezas a hacer tu carrera: intentas superarte a ti misma y, a la vez, también intentas superar a las demás adelantando posiciones, puesto que siempre tienes gente delante y detrás y, quieras que no, tienes esa motivación de intentar pillarles. Esto difiere mucho de la carretera, pues ahí, por ejemplo, puede haber una escapada y, por tanto, vas dentro del grupo y no tienes esa obligación personal de a pillar a alguien: vas esperando, esperando, etc.; es muy diferente.

En cuanto al CX, he de admitir que, personalmente, me gustan los circuitos con subidas, pues es lo que mejor que se me da; además, aquí sales a tope, y eso se realmente duro, ya que tienes que aguantar ese ritmo en todo momento… Este factor se nota mucho en la carretera, porque ahí suelen rodar con más paciencia.

– Sé que poco tienen que ver, pero, ¿cómo difieren los entrenamientos que realizas para una prepararte para una categoría y otra?

Para carretera suelo tener 2 -3 fases que, antes de los ejercicios de las series, trabajo fondo durante un par de meses con entrenamientos de 3-4 horas de mucho fondo y series largas; en cambio, para entrenar la explosividad realizo sesiones y series más cortas. En CX, entre semana rara vez solía tener sesiones de 3-4 horas, pues entrenaba los sábados con sesiones de hora y media de mucha técnica, luego otra hora y media de series cortas de 10″ y explosivas, etc.

Para preparar el CX, el trabajo está más encaminado hacia la explosividad, pues dicha disciplina es más tema de explosividad que otra cosa. En carretera, en cambio, y además de ejercitar también la explosividad, se suele trabajar la fuerza y el ritmo.

– Desde que te embarcaste en este deporte y hasta la actualidad, ¿en qué notas que has ido mejorando más allá del aspecto meramente físico?

He mejorado mucho en saber leer un poco las carreras, a conocer mejor a las chicas y saber quiénes ‘van’ si y quiénes ‘no’. Unido a ellos, también he aprendido a no sentirme inferior y a tener confianza en mí misma diciéndome: ‘si ellas pueden, yo también’. En el 1. año, era como que quien no tenía experiencia era yo, por lo que en las carreras solía ir un poco perdida, pero, ahora mismo, me suelo decir a mí misma lo siguiente: ‘sí, ellas están aquí, vale, pero yo también llevo tiempo aquí y, más o menos, estamos a la misma altura’. Además, he cambiado un poco la mentalidad, pues antes solía ir únicamente a acabar la carrera, pero, ahora es como que suelo ir con la mentalidad de ir a ganar.

– Y, logísticamente hablando, ¿cómo os organizabais para acudir a las carreras?

Cuando estaba en el Guijarro (el 1. año en el que empecé), el equipo era de Alicante y, desde siempre, he salido desde allí y hemos ido en el furgón del equipo a todas las carreras. Con el Hyundai Koryo Car – Dstrel la tónica era la misma y, ahora, en el equipo donde estoy, también igual. La ‘rutina’ solía ser siempre la misma: nos quedábamos en el punto en el que estaba situado el equipo; una vez ahí, nos juntábamos todas las chicas y, una vez que estábamos todas, solíamos emprender el viaje en los coches y furgones del equipo.

– ¿Dichos viajes variaban en función del punto de destino? Por ejemplo, ¿la ‘rutina’ era la misma bien para desplazarse a una prueba del sur, bien para una del norte?

Sí, sí, siempre igual, menos en las carreras de aquí que he corrido con chicos y he ido con los padres de algunos de ellos… Pero, sí, sí, en ‘condiciones normales’ era siempre igual, tal y como te lo he comentado en la anterior pregunta.

© INTERNATIONAL CYCLING ACADEMY

– Llegó el 2020, año en el que dabas el salto a junior y empezaba una nueva etapa… pero llegó la pandemia y, con ello, la suspensión provisional del calendario. ¿Qué tal sobrellevaste mentalmente aquella situación?

En las primeras dos semanas estuve muy motivada: fueron muy pocas las veces en las que mi entrenador me ponía entrenamientos de 3 horas, pero, en general, todos los entrenamientos los hacía bien. Conforme pasaban los días, se me iba haciendo más y más largo, y realmente no sabía qué hacer en casa, pues era como que me rompía la rutina. Al final, tuve que ponerme una rutina para sobrellevarlo mejor: me levantaba a tal hora, desayunaba, hacía rodillo, a la tarde estudiaba, dibujaba para tener la cabeza despejada y no estar usando el móvil todo el rato, etc. Además, intentaba no irme pronto a la cama, pero tampoco a las 3-4 de la mañana estando usando el móvil y sin dormir; más o menos, me iba como montando una rutina e intentando acostumbrarme como lo hacía antes.

Si te soy sincera, he de admitir que me costó un poco llevar bien el aspecto psicológico, pero al final pensaba que no era yo sola, pues estábamos todas así; veía que alguna gente estaba dejando la bici en la época del confinamiento, por lo que había más posibilidades de que pudiese llegar a algo si no me rendía.

– Querría preguntarte una curiosidad: ¿qué tal fue tu ‘relación’ con el rodillo?

No lo llevé mal, porque, al final, acabé acostumbrándome. Por darte un ejemplo, si hace mal tiempo y/o hace mucho viento y, por ende, no puedo salir a entrenar fuera, me cuesta mucho ejercitarme en el rodillo, pero en la época de la cuarentena lo llevé bien, pues no tenía otra oportunidad que el hacerlo en el rodillo. Ahora bien: si nos ‘encierran’ de nuevo, ahora sí que me costaría [risas].

– ¿Recibisteis consejos, recomendaciones, etc. por parte del equipo durante el confinamiento?

Algunas veces sí que realizábamos videollamadas entre todas, pero la verdad es que no tuvimos mucho contacto; de hecho, tuve más contacto con mi entrenador, pues fue el que más me motivó. Además, y cuando se percató de que el confinamiento tardaría más tiempo de lo previsto, me decía: ‘si un día no quieres entrenar, descansa, y lo haces al día siguiente; el hecho de entrenar sí o sí no tiene que ser una obligación, ¿vale?’. Había veces en las que me levantaba y decía: ‘no, hoy no es mi día, y había otros en los que, al levantarme, me decía: ‘no tengo nada mejor que hacer; súbete al rodillo’ [risas].

En las primeras semanas sí que entrenaba bien para mantener la forma, por ello de que si la situación terminaba siendo de 2-3 semanas y ya pudiésemos salir, pero cuando vimos que aquello iba para largo, nos centramos en mantener la forma, pero sin que la bicicleta fuese una obligación, pues, si no, acaba siendo muy aburrido y, eso, al final, no es bueno.

– ¿Y qué tal te encontraste tras la vuelta a la competición?

Cuando salimos de la cuarentena y, la primera vez que cogí la bicicleta, me notaba muy rara, como que no la manejaba bien tras estar tanto tiempo ejercitándome en el rodillo [risas]. Eso sí, la vuelta a la competición la cogí con muchas ganas, pero me notaba que me faltaban esos reflejos de estar todo el rato mirando ruedas; me faltaba practicar un poco más. Al principio, y hasta que terminabas de acostumbrarte, te sentías más rara, como que los reflejos iban mas lentos [risas]. Todas estábamos muy nerviosas, pero, en mi caso, las sensaciones fueron muy muy buenas, la verdad.

– ¿Hay algo que se te hiciera un poco difícil al principio?

Pues… nada en especial. Sí que es cierto que me costó un poco el uso de la mascarilla en las salidas, pues suelo usar un turbante para tapar las orejas y el hecho de estar poniéndomela y quitándomela todo el rato se me hizo un poco tedioso, pero más allá de eso todo bien. Además, el ver una amiga tuya tras tanto tiempo y que no pudieses abrazarla se me hizo también un pelín difícil, la verdad.

– Tomando en cuenta toda tu trayectoria, ¿con qué hecho te sientes más orgullosa hasta el momento?

Una de las cosas con la que más orgullosa me siento es que mantengo una muy buena relación con mi entrenador: cada vez que le he propuesto realizar alguna modificación en los entrenamientos, siempre me ha ayudado a conseguirlo. Además, el ver que día a día voy superándome y, a pesar de sufrir caídas, sé sufrir y continuar me ayuda mucho: muchas chicas se quedan llorando en el suelo, pero en este deporte hay que saber levantarse rápido, porque por mucho daño que te hayas hecho, y a no ser que te hayas hecho mucho mucho daño (como el accidente en el que me golpeé la barbilla), tienes que saber sufrir y continuar.

© LUCÍA MARTÍN

– Tras tu periplo de 3 años en el ‘Hyundai Koryo Car – Dstrel’, esta temporada decidiste cambiar de equipo y recalar en el ‘International Cycling Academy’. ¿Cómo tomaste esta decisión?

Llevaba prácticamente mis 3 años de ciclismo en el Hyundai Koryo Car – Dstrel, porque en mi etapa en la que estuve en el Guijarro pasé la mononucleosis, por lo que pensé que era un buen momento para cambiar de aires. Empecé con ellos en cadetes y, al ser este equipo un equipo principalmente de cadetes, solía estar principalmente enfocado hacia ello, pues es la categoría donde más chicas de Valencia hay. A continuación, sí que es verdad que en mi 1. año de junior estuve contenta, pero no tanto como cuando estaba en cadetes, pues a las juniors no le prestaban tanta atención; a ver, no digo que no nos atendían correctamente, pero tenía una sensación como que quería irme a un equipo en la que pudiera seguir aprendiendo.

Cuando estaba en el Hyundai Koryo Car – Dstrel, sinceramente creo que era la más fuerte: al final, en los entrenamientos de equipo no sabía a qué altura estaba comparado con mis rivales, por lo que necesitaba estar en un equipo en la que fuese un pelín inferior para, de esta manera, poder seguir superándome a mí misma. Así pues, y viendo que en el International Cycling Academy estaban Ainara Albert, etc., decidí unirme a ellas, pues veía que se había hecho un equipo nuevo de juniors y que, en efecto, tendríamos un buen equipo.

Ahora mismo, estamos 4 valencianas en el equipo junior: Ainara Albert, Anna Ginestar, Deva Rossato (ella es italiana, pero vive aquí) y una servidora. Además, en el equipo SUB23 – ÉLITE hay una colombiana, una madrileña, 2 canadienses, etc., pero por culpa de la pandemia, no hemos podido juntarnos aún [risas].

– Además, he visto que, más allá de las pruebas nacionales, también competiréis en carreras internacionales, como por ejemplo en Colombia, Italia, … Si todo va bien, ¿qué calendario seguiréis?

Por lo que me han pasado, tenemos previsto competir en pruebas nacionales e internacionales. La primera prueba de la temporada lo realizamos Ondara y, como te he dicho antes, más allá del calendario nacional también tenemos previsto (si todo va bien) competir en carreras internacionales, como por ejemplo en la Vuelta a Colombia en noviembre. La intención es que puedan vernos otros equipos que no sean sólo nacionales, y el hecho de correr a nivel internacional nos brinda esta oportunidad.

En cuanto al calendario nacional, tenemos previsto disputar todas las pruebas de la Copa de España Féminas Cofidis, y los fines de semana en los que en un sábado se dispute una prueba de dicha competición y, al siguiente, una del Torneo Euskaldun (o viceversa), nuestra intención es subir también y competir.

– ¿Qué significa para ti el hecho de competir en el extranjero?

Es el 1. año en el que salgo fuera a competir: algunas veces sí que he corrido con chicas alguna que otra vuelta UCI junior (por ejemplo, el año pasado la Bizkaikoloreak), y lo cierto es que el hecho de ver cuál es el nivel que hay en las carreras internacionales me motiva muchísimo. En nuestro caso, somos uno de los equipos españoles que, aparte del CAF Turnkey & Engineering, tenemos la suerte de subir allí y tener esa oportunidad de que equipos extranjeros nos puedan ver.

– Antes has comentado que, si todo va bien, disputaréis la Vuelta a Colombia, por lo que, y si nos atenemos a tus características, debería irte genial, pues allí encontrarás montañas, montañas y más montañas.

Sí, sí, subir se me da bien. Si te soy sincera, como corredora no soy explosiva, pero de ritmo constante (como por ejemplo subiendo los puertos) me defiendo bastante bien, pues es donde más me defiendo; en el llano, en cambio, si me ponen un ritmo fuerte lo puedo aguantar, pero no me defiendo tan bien como subiendo. Por darte un ejemplo, los puertos cortos me van mejor que los largos: si me ponen uno de 4-5km o así me va realmente bien, pero si me ponen otro de 8-9 km con rampas tendidas también me defiendo.

© LUCÍA MARTÍN

– ¿Cuál es tu punto fuerte/flaco como ciclista?

Pfff, las bajadas [risas]. Depende de cómo me dé ese día, pero las curvas cerradas son en las que tengo que mejorar mucho aún. Lo que más me cuesta es saber cómo trazar y cogerlas bien en días de competición; siempre puedes coger la rueda de otro y que eso te guíe y te ayude, pero como hay gente para todo, puedes acabar cogiendo la rueda de alguien que coja mal las curvas y… [risas]. En carrera, siempre vas mirando al de delante, no vas pensando: ‘¡no, por ahí no traces! [risas].

– A la hora de realizar los entrenamientos, ¿tienes alguna ruta favorita que te guste llevar a cabo?

En la zona donde estoy hay bastantes puertos: cuando nos encerraron en Gandía y no nos dejaron salir, tengo un puerto que se llama la Drova, y ahí estuve entrenando bastante bien. De hecho, mi ruta favorita es la de Barx, ya que me gusta subir la Barcheta, no sé si lo conocerás [risas].

Los puertos de la zona de Tavernes también los suelo subir bastante; también puedo ir en dirección Valencia, pero como aquello es terreno llano y es muy aburrido, opto por lo otro para trabajar mucho las subida. Los puertos que subo por mi zona me quedan a 30′ o así, incluido la Drova, pues me queda a 20′ aproximadamente. Así pues, tengo la suerte de que todos los puertos me queden relativamente cerca, por lo que no tengo que pegarme dos horas para acercarme [risas].

– ¿Sueles entrenar en ‘grupeta’? ¿O sueles preferir hacerla sola?

Los días en los que me toca realizar entrenamientos específicos de serie me gusta ir sola, porque así puedo ir centrada y, si tengo que empezar la serie en cierto punto, empiezo rápido para no distraerme con nada. Lo cierto es que si en esos días voy con alguien, cabe la posibilidad de que empieces a hablar y hablar y acabes alargando el tiempo de recuperación de la serie, por lo que no al final no las acabas haciendo como deberías y, eso, al final, se nota. Pero, eso sí, cuando toca realizar entrenamientos de fondo de unas 3-4 horas, ahí sí que me gusta mucho salir en ‘grupeta’.

– Más allá de que podamos volver a la normalidad, ¿qué le pides a esta temporada?

El año pasado, el día de los Campeonatos de España fue mi 1. día donde pude verme adelante: fui escapada con otra chica casi toda la carrera, pero tuvimos una caída en una curva y nos dejó fuera de la carrera. Este año, y si se pueden celebrar de nuevo los Campeonatos, me gustaría rematar el trabajo que me dejé a medias el año pasado.

En cuanto al ámbito personal, estoy estudiando auxiliar de veterinaria, por lo que como el año que viene o a finales de este año me tocarán realizar las prácticas, me gustaría que, además de que todo pudiese salir bien, poder hacerlas sin quedar de nuevo encerradas en casa ni nada por el estilo [risas].

© LUCÍA MARTÍN

– Todavía eres joven, pero, ¿cómo vislumbras tu futuro?

Siempre he puesto por delante los estudios, porque, al fin y al cabo, el ciclismo es como un hobby y arriba llegan muy pocas, por lo que no puedo abandonar los estudios. Luego, mientras tenga tiempo, y cuando el trabajo me lo permita, intentaré compaginarla con la bici, pues, además de trabajar, en mi tiempo libre (los ‘findes’, las tardes-noches, etc.) podría coger la bici y continuar con los entrenamientos y la competición. Pero ya te digo, más o menos será hasta donde me den los estudios, porque cuando empieces a trabajar, todo es diferente, ya que la bici te produce caídas y no puedes ir a trabajar el día siguiente todo arañada o con un brazo escayolado.

Si viese que la bici me va bien, y teniendo en cuenta que ya tendría obtenidos estos estudios, podría plantearme dedicarme un año a la bici y compaginar ambas cosas… Pero bueno, y aunque tenga que dejar la competición por no tener tiempo para ambas cosas, estoy segura de que, de un modo u otro, seguiré cogiendo la bici hasta donde me dé, pues en días de stress, la bici te ayuda a olvidar todo y, aunque sí que es cierto que sufres, a la vez disfrutas [risas].

– Cambiando de tercio, ¿cómo es Lucia en su vida personal y cotidiana

Soy una persona a la que no le gusta hacer rutinas [risas]. Es cierto que hay días en los que tienes que estudiar y te dices que tienes que hacerlo, pero, en general, no me gusta tener ninguna rutina. Si te soy sincera, el hecho de estar haciendo todo el rato lo mismo me aburre un poco y, además, me estreso muy rápido [risas]. Siempre intento romper las rutinas, y cuando veo que sin querer estoy entrando en una, intento romperla y hacer algo nuevo para no hacer siempre lo mismo; no puedo estar aburrida, porque si no me estreso y empiezo a usar el móvil diciéndome: ‘¿qué haces? ¿Para qué lo estás usando? Es perder el tiempo’.

Más allá de ello, me gusta mucho dormir: la bici cansa mucho, y el cuerpo necesita descansar, por lo que duermo mucho. Depende del día, pero hay veces en los que me levanto y me digo: ‘tengo que hacer algo’, y hay otros en los que me paso todo el día durmiendo [risas].

Además, y como lo he indicado hace poco, no me gusta estar mucho tiempo en casa. Cuando en los días de entre semana no suelo salir y acabo aburriéndome, aprovecho para entrenar y estudiar, pero, y si a lo mejor veo que el día se me va a hacer largo, estudio toda la mañana y, al mediodía o a la tarde, me voy a entrenar, y gracias a ello el día se me pasa más rápido [risas].

A ver, salir con las amigas no está mal, pero no en mi caso no es bueno hacerlo todos los días, porque si no, no entreno bien y, al día siguiente, no se hacen bien las cosas por el hecho de no estar adecuadamente descansada. Al final, la alimentación y el descanso son aspectos importantísimos en este deporte.

– Antes has comentado cuáles son tus puntos fuertes y flacos como ciclista, pero… ¿y cómo persona?

Sinceramente, soy muy constante. Por darte un ejemplo, no puedo empezar a escribir en una hoja y que me quede todo desordenado; es como que tengo que hacerlo demasiado aseado para entenderme bien, porque si no… me estreso conmigo misma [risas].

En cuanto al punto flaco… Pues mira: más allá de cuando voy montando en la bici, la cabeza también me suele dar malas pasadas como persona. Por ejemplo, cuando tengo un trabajo por hacer me suelo decir: ‘ya lo haré mañana’, y claro, luego se te acumula el trabajo de ayer y el del día siguiente, y… Siendo sincera, es un punto que debería mejorar, es decir, hacerlo al momento y quitármelo de encima.

– ¿Hay algo que te haya ‘dado’ este deporte y que, si no lo hubieses practicado, no lo hubieras adquirido?

Sí, sí, lo hay. Por darte un ejemplo, en la zona donde vivo la gente tira por las drogas y, además, se juntan con gente que los toman, por lo que este deporte me ha guiado y ayudado mucho a llevar una vida sana. Además, me ha ayudado a tener una mayor disciplina, ser más fuerte con los dolores que se producen a raíz de las caídas… porque ya sabes, en el ciclismo, y si sufres una caída, tienes que levantare y aguantar el dolor. A día de hoy, y si salgo de fiesta cuando estoy en pretemporada, algún cubata que otro sí que ‘cae’, pero nada más, porque el hecho de que tenga mayor disciplina ha hecho que pueda llevarlo mejor.

Cuando estoy con mis amigos/as, ellos/as suelen fumar y beber, pero sabes que tú no puedes, porque al día siguiente a lo mejor tienes un entrenamiento de 1 hora o cualquier historia, y ellos/as saben de sobra que lo hago por el tema de la competición. Por ejemplo, imagina que una noche bebo algo y, al día siguiente, tengo un entrenamiento… pues bien, al día siguiente estaría arrepentida diciéndome a mí misma: ‘por qué lo habría hecho, si luego sufres’ [risas].

© LUCÍA MARTÍN

– ¿Y ‘quitar’?

No, no, quitarme no… Lo único igual sí que me ha recudido mucho el salir los ‘findes’ con mis amigas, pues estos suelen ser los momentos donde más horas de entrenamiento se realizan y, por ende. A ver, por poder… podía ir, pero no podías llegar tarde a casa porque necesitabas descansar para poder entrenar adecuadamente al día siguiente. En verano, y con motivo de las fiestas, ha habido muchísimas ocasiones en las que, bien sea por una carrera, bien por un simple entrenamiento, no he podido ir con ellas y, de hecho, ha habido alguna que otra ocasión en la que me decían: ‘por un día sáltatelo, joe’, a lo que les contestaba: ‘ay, si supieseis lo que es saltar un entrenamiento y lo que sufres por habértela saltado…’.

– Si tuvieses que poner las cosas buenas y malas que te ha aportado este deporte, ¿crees que ha merecido la pena convertirte ciclista?

Sí, sí, absolutamente. Lo que me ha ‘dado’ ha sido mucho más de lo que me ha ‘quitado’, pues, al fin y al cabo, y si durante la entre semana quiero ir a comer y/o cenar con mis amigas lo puedo hacer, por lo que en ese sentido no hay problema alguno.

– ¿Tienes alguna afición más allá de la bicicleta?

No sé si será un hobby, pero en mi tiempo libre suelo ir a la protectora de animales: el ambiente que se respira allí me gusta mucho, por lo que cuando voy allí, suelo sacar a pasear perros, gatos, etc. Si te soy sincera, estos últimos me gustan mucho y, de hecho, en casa tenemos un ejemplar de cada. Además, y ahora que he mencionado los perros, estos siempre los tienes ahí, y en todo momento están ahí para darte cariño; le dices que quieres ir a pasear y te dicen que sí, independientemente de cómo estén en ese momento.

– ¿Podrías contarnos alguna anécdota graciosa que te haya ocurrido?

No me acuerdo de una graciosa que me haya pasado, … no sé. A ver, he sufrido golpes, caídas como esa de la barbilla que te conté al inicio, otras como cuando vas delante y, al caerte, piensas: ‘tendría que haber frenado antes…’ [risas].

Luego hay otras que producen un poco de risa, como cuando había empezado a usar las zapatillas de cala: un día que estaba entrenando me topé con un semáforo en rojo, por lo que cuando empecé a quitar el pie de la cala, me desequilibré y… [risas]. Esto me ha pasado alguna que otra vez, y como alrededor mío solía haber muchos coches, intentaba levantarme lo más rápido diciéndome: ¡levántate rápido y ponte como que aquí no ha pasado nada’ [risas].

© LUCÍA MARTÍN

– Ya para acabar, ¿qué objetivos te pones a ti misma de cara al futuro, bien sea en el ámbito personal, bien en lo deportivo?

En lo personal, principalmente quiero defenderme en lo que estoy estudiando y esperar que todo vaya muy bien. En lo deportivo… a ver, en el ciclismo, al fin y al cabo, una temporada es un mundo y, por ello, no me pongo objetivos muy grandes, por lo que iré viendo según cómo me esté yendo la temporada y qué tal me voy defendiendo. Además, y tal y como lo he comentado anteriormente, quiero quitarme la ‘espina’ de los Campeonatos de España, pues el año pasado no pude acabarlos y, si todo va bien, espero rematar lo que me faltó el año pasado. En cuanto a las carreras internacionales, intentaré estar delante y defenderme lo mejor que pueda, y poco a poco voy a hacer todo lo posible para ir superando mis puntos flacos y, si me resulta posible, hacerlos un poquito mis fuertes.

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Hasta aquí la entrevista del día de hoy… ¡Espero que haya sido de vuestro agrado y que hayáis podido conocerla más a fondo!

*** P.D. 1: LA ENTREVISTA FUE REALIZADA EN CASTELLANO MEDIANTE LLAMADA TELEFÓNICA. ***

*** P.D. 2: SI ALGUIEN ESTUVIESE INTERESADO/A EN ESCUCHAR LA ENTREVISTA ORIGINAL (EL AUDIO DE LA ENTREVISTA), NO HABRÍA NINGÚN PROBLEMA EN ENVIÁROSLO, SIEMPRE Y CUANDO LA ENTREVISTADA LE DÉ EL VISTO BUENO.

Entrevistas Lucía Martín