PAULA SUÁREZ: ‘QUIERO SEGUIR CRECIENDO COMO PERSONA Y CONOCER COSAS NUEVAS, SIN DEJAR DE LADO EL PRESENTE.’

APROVECHAMOS ESTE INSTANTE DE NO COMPETICIÓN PARA ENTREVISTAR A LA POLIVALENTE CICLISTA VITORIANA Y, CON ELLO, CONOCERLA MÁS A FONDO

© LABORAL KUTXA – FUNDACIÓN EUSKADI

La temporada de ruta está al acabar, pero, para algunas ciclistas, esto no es sinónimo de ‘bajar la persiana’ y empezar a enfocarse en la siguiente temporada. ¿Qué quiero decir con esto? Es bien sencillo… ¡empieza la temporada de CX!

Una de las ciclistas que se encuentra en esta tesitura es la entrevistada que os traigo en el día de hoy, la vitoriana Paula Suárez (Laboral Kutxa – Fundación Euskadi). Tras haber realizado una gran temporada en ruta en este año un tanto atípico, le ha llegado el momento de cambiar las ruedas finas por unas más ‘gordas’ y, en estas, hemos aprovechado para entrevistarla y, de paso, conocerla un poco mejor.

– Empezaré con la ya típica pregunta. Para aquellas personas que todavía no te conozcan bien, ¿cómo te describirías como persona? ¿Quién es Paula?

Me definiría como trabajadora, comprometida y, sobre todo, sociable.

– ¿Cómo decidiste convertirte en ciclista? ¿Fue una decisión tuya? ¿Tuvo algo que ver tu familia?

Mi hermano competía en ciclismo y yo jugaba al fútbol. Mis padres me obligaban a ir a ver sus carreras, porque todavía era pequeña para quedarme sola. Fueron tantas las carreras que presencié que, tras un tiempo, me entró el gusanillo. Tras varios meses insistiendo para que me dejaran apuntarme al club de mi hermano, lo conseguí y, por tanto, cambié de deporte.

– ¿Cómo recuerdas tus primeros años en la categoría escolar? ¿Qué es lo más bonito que atesoras de aquella etapa?

Fue una época de divertirme; para mí el ciclismo era una afición más, para pasar el rato y poco más. Pero sí que recuerdo haber aprendido mucho en infantiles (el manejo de la bicicleta, la disciplina, socializar, etc.). Además, cuando llevaba sólo dos meses andando en bici, corrí el Campeonato de Euskadi en línea… ¡y lo gané! Es uno de los recuerdos más bonitos que tengo del ciclismo porque, además, aquel día mi familia estaba presente y pude compartirlo con ellos.

– ¿Qué es lo que más echas de menos de esta etapa?

Siempre he dicho que lo que más echo de menos es la napolitana de después de cada carrera [risas]. Ahora que he madurado, me doy cuenta de que lo mejor era tomárselo como un juego y aprender sin ser consciente de ello. No tenía preocupaciones, y disfrutaba muchísimo en cada carrera, por muy cortas que fueran.

© OLGA CHASCO

– Me he enterado que, si no fuera por un entrenador que tuviste en esta etapa escolar, seguramente no serías ciclista hoy en día.

Sí, así es. Es una persona que, desde que nos conocimos, ha apostado fuerte por mí; diría que es el único que me conoce mejor que yo misma. Año a año ha sabido motivarme, ayudarme y enseñarme a disfrutar del verdadero ciclismo. A parte de eso, se ha convertido en un gran amigo y, hoy en día, aún me sigue conociendo como el que más. Le debo mucho a Oskar, ya que, sin él, no podría hablar ahora mismo del ciclismo de la misma forma en que lo hago ahora.

– Luego hablaremos del CX, pero ahora querría centrarme en la modalidad de carretera. ¿Cómo recuerdas tu época de cadetes?

Fue una etapa de transición y de aprendizaje: aprendí a llevar una rutina de entrenamiento diaria y a tener paciencia. No andaba mucho, pero poco a poco iba progresando.

– Cuando te llegó la hora de pasar a juniors, cambiaste de colores, recalando en el equipo Sopela – Ugeraga. ¿Por qué decidiste cambiar de aires?

Por aquel entonces, Arabarrak K.T. sólo tenía un equipo masculino. En juniors contacté con el Sopela para hacer el calendario femenino completo y tener un respaldo más centrado en las féminas.

– Nueva categoría, nuevas compañeras, inicio del Bachillerato, etc. ¿Qué tal pudiste compaginar todo este ‘mix’?

El primer año se me hizo muy duro; pasé por algún problema personal y no pude rendir como me gustaría; aun así, seguí trabajando y pude progresar pese a no estar centrada en ello. El segundo año lo llevé mejor: me adapté a la categoría y vi más reflejados mis esfuerzos. En cuanto a los estudios… siempre los he compaginado bien, ya que me exijo mucho en ambas cosas, y es por ello que pude sacar bien el Bachillerato; con mucho esfuerzo, eso sí, pero logrando la nota que quería.

– ¿Cuál es el aprendizaje que realizaste en esta nueva categoría?

Tuve que aprender a motivarme a mí misma, ya que el salto de categoría no fue fácil. Mientras que en cadetes iba con la convicción de terminar las carreras, en juniors iba a superarme a mí misma; las distancias y la categoría no son fáciles de asimilar [risas].

– A continuación, llega un momento de muchos cambios a tu vida: subes a la categoría Sub23 y, además, recalas en las filas del ‘Río Miera – Meruelo’. ¿Cómo se fraguó este fichaje? ¿Qué es lo que hizo decantarte por el club cántabro?

El club cántabro Club CIclista Meruelo tenía un equipo de CX más ‘firme’, y me habían hablado muy bien de su estructura y el trato hacia las corredoras. Si sumas esas cosas, era el momento de darle un impulso a mi carrera ciclocrosista para, además, poder aprovecharlo en la carretera. Así pues, me puse en contacto con ellos y me aceptaron en sus filas.

– Sueles decir que, la estancia que realizaste aquí, te sirvió para coger el empujoncito que te faltaba.

Me ayudó a seguir conociéndome y a motivarme aún más; era el entorno perfecto para crecer como ciclista. La verdad es que les estoy muy muy agradecida por cómo me trataron.

– Tras un año de periplo en el ‘Río Miera – Meruelo’ cambias de equipo y fichas por el equipo ‘Laboral Kutxa – Fundación Euskadi’. Personalmente hablando, ¿qué era para tí ‘volver a casa’?

Me emocionó muchísimo: era lo que llevaba soñando desde hacía un tiempo, un equipo que nos acogiera a las alavesas y, encima, impulsado por un gran ídolo para mí.

© PAULA SUÁREZ

– Desde que llegaste a este equipo, admitiste que tu mentalidad cambió, señalando que te sentías que eras más ofensiva y combativa que en el pasado.

Sí, eso es. Desde que estoy en este equipo es cierto que me exijo más; he descubierto una forma de correr más divertida y satisfactoria. No habré logrado ninguna victoria en carretera, pero estoy segura de que he disfrutado más que nadie [risas]. Ahora me gusta estar siempre en la salsa.

– ¿Qué balance haces de tus 2 años en el equipo vasco?

Estoy descubriendo mis límites, tanto en CX como en carretera. Puedo decir que han sido mis dos mejores años en el ciclismo; he progresado muchísimo.

– En estas 2 temporadas has dado un gran salto cualitativo. ¿A qué crees que se debe?

El mayor cambio ha sido haber conocido a mi actual entrenador: hemos congeniado muy bien, y la verdad es que me lleva al dedillo. Si a eso le sumas que vas viendo el progreso, te vienes arriba enseguida. Lo más curioso es que he visto que hace mucho más tener la motivación alta que cualquier otra cosa; va a ser cierto eso de que querer es poder…

– Este año has realizado grandes actuaciones en el Torneo Euskaldun, pero antes de preguntarte sobre ello, querría saber qué tal has sobrellevado el confinamiento.

Lo he llevado bastante bien: no he perdido forma y, de hecho, la he ganado [risas]. Mi entrenador ha dado en el clavo con la preparación y con lo que me hacía falta, pero sin perder en ningún momento la motivación.

– ¿Cómo te sentiste cuando, por fin, pudiste competir en Sopela? ¿Qué sensaciones tenías?

Tenía muchas ganas de correr: quería ver dónde estaba mi nivel, y necesitaba sentir la sensación de correr una carrera. Fue el mejor momento de la temporada, por supuesto, porque todas estábamos deseando volver a competir. Además, tuve muy buenas sensaciones, lo que me motivó aún más para seguir entrenando.

– ¿Qué es lo más difícil/raro que se te ha hecho en las carreras de esta temporada?

Lo más raro ha sido no poder abrazar a la gente que llevas tiempo sin ver y que aprecias; la distancia de seguridad se hace complicada cuando echas de menos a la gente.

– Fijándome en tu temporada, he comprobado que has ido de menos a más, realizando grandes actuaciones en Larrabasterra, Otxandio, CRI de Urkiola, etc. ¿Qué tal te has sentido en las carreras que se han disputado en esta temporada tan atípica?

Ha sido el año que mejor me he visto y que mejor he rendido. Después de haber estado tanto tiempo sin saber en qué nivel estaba, el haber estado delante en las carreras, para mí ha sido el mejor premio. Tenía miedo de que el trabajo no se viera reflejado, pero poco a poco me han ido saliendo las cosas.

© PAULA SUÁREZ

– Le diste la puntilla a la temporada en los Campeonatos nacionales, con la consecución de la medalla de bronce en la prueba en línea en categoría Sub23. ¿Qué tal fue, a grandes rasgos, aquella carrera?

Fue la carrera más exigente de la temporada, bien por el recorrido, bien por el nivel que había. El recorrido no tenía grandes complicaciones técnicas, pero sí físicas: era una subida muy larga, y la verdad es que no estamos acostumbradas a encontrarnos con ese tipo de subidas. Siendo sincera, estaba muy motivada, porque en las subidas largas voy más cómoda, por lo menos psicológicamente [risas].

Debido a la dureza del recorrido, la carrera se fue disputando vuelta a vuelta. Consistió un poco en “sobrevivir”; me vi fuerte, y pude estar en la pelea, cosa que hace un año no me lo podía ni plantear. Aun así, Sara y Mireia fueron más fuertes; no pude seguirles, iban como motos…

– Como premio a tu gran temporada, eres seleccionada para ir a los Campeonatos Europeos con la Selección que se disputaron en Plouay (Bretagne, Francia). Supongo que estarías muy ilusionada, ¿no?

Hace un año no me lo habría creído… Fue una gran experiencia y una gran sorpresa, una carrera para aprender y conocer la realidad.

– También has podido competir en carreras UCI, como por ejemplo la ‘Durango – Durango Emakumeen Saria’. ¿Qué tal es correr junto a las grandes ‘estrellas’ del pelotón internacional?

Son carreras de mucho nivel; en esas carreras no me pongo objetivos, con participar y ver cómo es de verdad el ciclismo, me doy más que satisfecha. La verdad es que este año me ha servido de aprendizaje el correr la ‘Durango‘: sufrí, disfruté y aprendí mucho en una sola carrera.

– Más allá del nivel, ¿qué diferencias notaste en cuanto a la forma de correr en carreras como ésta comparado con las de ámbito nacional?

Correr una carrera con ‘nivel- Giro‘ es una pasada, y motiva mucho correr así. Hay un gran salto en comparación con nuestras carreras: el ritmo es mucho más alto, y no hay ningún momento de descanso.

– Para acabar con esta sección, querría preguntarte por la temporada que se nos avecina. ¿Dónde te veremos? ¿Lo tienes ya decidido?

Para mí el 2021 está distante: de momento tengo una temporada de CX por delante, y suficiente tengo con eso [risas].

– Centrémonos ahora en tu otra especialidad, el CX. Me enteré de que, en un momento de tu vida, tuviste que hacer una elección entre la pista y el CX.

Sí… Las dos pretemporadas de cadetes las llevé muy mal: perdía la motivación y no tenía ganas de seguir andando en bici. Soy una persona activa, de las que no les gusta estar encerrada en casa haciendo rodillo para, luego, no competir. Entonces, para amenizar las pretemporadas de carretera, Oskar, mis padres y una servidora decidimos que necesitaba competir en invierno. Tenía dos opciones: pista y/o CX. Por mi físico, igual habría sido más lógico meterme en la pista, pero no tengo velódromos cerca, y menos mal… No me gustaría no haberme adentrado en el CX; igual, puede que hubiera dicho lo mismo de la pista, pero es que el CX es mi debilidad.

– ¿Cómo recuerdas tus primeras pedaladas en el “barro”?

¿Mis primeras pedaladas? En Karrantza, con un circuito patinoso. Recuerdo que no quise volver nunca allí; casi vendo la bici de CX [risas]. Este año he vuelto a Karrantza, y me enamoré; ahora me encanta el barro, y cuanto más resbaladizo, mejor. Pero sí, mi primera experiencia fue un poco traumática [risas].

– A la hora de entrenar, ¿cómo compaginabas ambas disciplinas? ¿Te resultaba difícil?

Sobre todo, hacía carretera y, un día a la semana, un entrenamiento específico de CX. Todos los miércoles me juntaba con Oskar, y durante 1h15″ me sacaba los ojos [risas]. Eso sí, me ayudó mucho a mejorar la técnica y el aguante.

© OLGA CHASCO

– Desde hace 2-3 temporadas, tomaste la decisión de planificar la temporada de CX de forma independiente a la carretera. ¿Nos podrías, brevemente si quieres, explicar dicha razón?

Sí, ahora las cosas han cambiado. El año pasado fue el año en el que tomé esa decisión: me gustaba cada vez más el CX, y encima había empezado muy bien la temporada. Último año Sub23, buenas sensaciones… Era el año de dar el cambio.

La decisión la tomé porque, durante los años en los que he competido en CX, he visto que es totalmente compatible y, de hecho, a mí me favorece en todos los ámbitos. Necesito las dos disciplinas en mi vida y, ahora, con mi mentalidad, necesito dar el 100% en ambas.

– Desde que tomaste esta decisión, ¿en qué aspectos notas diferencias (más fondo, más fuerza, etc.)?

Bueno, un poco de todo. Con el CX sí que he mejorado la intensidad y la fuerza y, como ya te he comentado, lo que más he notado es que siempre tengo la cabeza activa: motivación, motivación y más motivación. Para lograr eso, claro está que necesito que las circunstancias me acompañen. Mi entrenador, mi entorno y mi familia son los pilares de mi motivación y, además, los grandes culpables de mi salto de nivel.

– A finales del pasado año, te convertiste en campeona de Euskadi en Lezama, y te leí decir que te hizo mucha ilusión poder ganarle a Olatz Odriozola.

Bueno, dicho así suena feo… [risas]. Olatz es una gran rival, y lo que más ilusión me hizo fue su felicitación posterior. Para mí, enfrentarme a ella y poder plantarle cara, ya es un reto…

– A continuación, competiste en los Campeonatos nacionales en Pontevedra, donde acabaste en 3ª posición. Viendo cómo te fue la carrera desde el principio, supongo que, este resultado te dejaría, por lo menos, un buen sabor de boca.

Sí… Iba muy nerviosa, porque quería pelear por el pódium. No empezó como quería, pero no me fui a Pontevedra para entregar la cuchara a las primeras de cambio; otra cosa no, pero cabezona y terca soy un rato [risas]. No me suelo rendir fácilmente, ya que nunca sabes cómo puede transcurrir una carrera. Hasta la línea de meta no hay nada perdido.

– También tuviste la oportunidad de disputar la Copa del Mundo en Francia y, de hecho, creo que era la primera carrera internacional en la que tomabas parte. ¿Qué tal fue la experiencia que viviste aquel día?

Fueron carreras para, sobre todo, aprender: no había corrido con ese nivel nunca, así que me dieron por todos los lados, claro. Pero, personalmente, me quedo con haber llegado hasta ahí y con haber tenido esa oportunidad.

– ¿Qué diferencia notaste, en cuanto al desarrollo de la carrera, entre correr una prueba internacional como aquella y una nacional?

Allí se corre a otro nivel y con otra mentalidad… Tonto el último, sin ninguna piedad [risas].

© OLGA CHASCO

– Y, para ‘rematar’ el año, competiste en el Campeonato del Mundo en Düssendorf (Suiza). Ahora te pregunto por la carrera, pero tengo una curiosidad que me gustaría saber. ¿Qué sentiste cuando supiste que eras seleccionada?

Fue Pascual Momparler el quien me dio la noticia en la presentación del equipo: llevaba una semana loca, porque se acercaba la fecha y quería cumplir mi sueño. Así que cuando me dio la noticia, me sentí más que realizada y súper contenta. Acto seguido, se lo conté a mis padres y a mi novio, y el sentimiento fue recíproco: el trabajo en equipo que habíamos realizado había dado sus frutos.

– Desde el preciso instante que recibiste la noticia, y hasta el día de la cita mundialista, ¿cómo fue ‘transcurriendo’ tu estado emocional?

Sobre todo, sentía tranquilidad; el trabajo estaba hecho, y ahora lo único tocaba disfrutar. Mantuve el punto de forma, y fui allí a disfrutar y aprender lo máximo posible.

– Y en cuanto a la prueba en sí, ¿qué tal te fue? ¿Cómo viviste aquel maravilloso ambiente que se suele respirar en los Mundiales?

Me salió una carrera bastante mala, porque mentalmente iba bloqueada por una bajada que había en el recorrido (soy un poco cagada). Pero eso sí, me lo pasé en grande; aquello es otro planeta.

– ¿Cuál es la “cosa” con la que más orgullosa estás en todos estos años que llevas en el ciclismo?

El haber conseguido ir al Mundial para mí ha sido lo mejor del ciclismo: para mí ha significado devolver la confianza depositada en mí a todos los que durante estos años han apostado por mí. Ese ha sido el mayor premio; nunca me había retado de esta manera, y me he demostrado a mí misma de que mi límite está por descubrir.

– Ya para acabar con esta sección meramente deportiva, ¿quiénes han sido las personas más importantes para que hayas podido llegar a donde estás ahora?

Las personas más importantes para mí ya las he mencionado, pero, sobre todo, el estar donde estoy se lo debo a Oskar, a mis aitas y a Markel; sin ellos, no habría sido posible nada de esto. Además, es el ciclismo el quien me ha dado la oportunidad de haberlas conocido (a mis aitas no, claro [risas]). Además de ser un gran apoyo en el ciclismo, para mi suponen mucho más en mi vida diaria.

– Dejando a un lado tu lado ciclista, ¿cómo es Paula en su vida personal y cotidiana?

Soy una persona familia: me gusta estudiar (por raro que suene) y pasar tiempo con la gente de mi entorno. Creo que soy bastante alegre, pero como me enfade… [risas] Tienen paciencia los que me aguantan día a día, para qué engañarnos [risas].

– Si tendrías que describirte en un par de palabras, ¿cómo lo harías?

Trabajadora y comprometida. Todo lo que hago me gusta hacerlo lo mejor posible, y siempre intento buscar la manera para que eso sea así. Si digo que voy a hacer algo, lo voy a hacer siempre que esté a mi alcance. Me gusta ayudar a la gente y tener una relación de confianza y, para eso, hay que ser comprometido.

© OLGA CHASCO

– ¿Qué es lo que te gusta hacer en tu tiempo libre?

Pues me gusta mucho el soffing [risas], pero eso sí, también suelo aprovechar para estar con mi novio, mi abuela y mi tío. Los fines de semana libres son raros; por un lado, los aprovecho para estar con la gente a la que aprecio y, por otro, para adelantar cosas de la universidad.

– Veo que estás en tu último año de carrera. ¿Cómo vislumbras tu futuro?

Intentaré compaginar la bici con el trabajo: estoy estudiando algo que me encanta, así que espero poder encontrar un sitio en el que esté a gusto y, así, me cueste menos compaginarlo con la bici.

– ¿Tienes algún tic” especial durante los días de carrera?

No me gusta nada de nada hablar sobre la carrera antes de correrla; siempre que me hablan de la carrera, del recorrido, etc. me pongo nerviosa. Las personas de mi alrededor ya saben que antes de la carrera está prohibido hablar de ella durante más de 5 minutos [risas].

– ¿Podrías contarnos alguna anécdota graciosa que te haya pasado?

Siempre que corro a pie me dicen que corro como la abuela de Oskar. Cuando empecé con CX y entrenaba con él, me hacía bajarme de la bici y correr. Soy un pato corriendo, y la frase de todas las semanas era: “corres como mi abuela” (me lo decía con cariño [risas]). Eso sí, siempre me hace gracia que me lo digan.

– Para acabar con la entrevista, ¿qué objetivos te pones a ti misma, bien en el ámbito personal, bien en lo deportivo?

En el ámbito profesional no me pongo objetivos, porque considero que vienen de la mano con los del personal. Quiero seguir creciendo como persona, conocer cosas nuevas y seguir conociendo la realidad, sin dejar de lado el presente. Cuando creces como persona, indirectamente estás progresando profesionalmente.

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Hasta aquí la entrevista del día de hoy… ¡Espero que haya sido de vuestro agrado y que hayáis podido conocerla más a fondo!

*** P.D.: LA ENTREVISTA FUE REALIZADA EN CASTELLANO MEDIANTE EL USO DEL CORREO ELECTRÓNICO. ***

Etiquetas: Laboral Kutxa - Fundación Euskadi Paula Suárez
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