MARINA GARAU: ‘NO ME PONGO NINGÚN OBJETIVO. ME DEDICO A DISFRUTAR DE LA BICI Y HACER LO MEJOR POSIBLE LO QUE ME GUSTA.’

ENTREVISTAMOS A LA JOVEN CICLISTA BALEAR PARA CONOCER EN DETALLE, Y DE PRIMERA MANO, SU DILATADA TRAYECTORIA EN EL MUNDO DEL CICLISMO

© MARINA GARAU

Este año está siendo muy difícil en muchos aspectos de la sociedad y, como es evidente, el mundo del deporte no es ajenp. En el caso que nos incumbe, el ciclismo, ha habido muchas cuestiones delicadas a la hora de competir, pero, aunque la temporada de ruta haya echado el cierre, eso no significa, en absoluto, que ya no hay trabajo por delante.

En esta tesitura se encuentra la joven balear Marina Garau (CAF Turnkey & Engineering) que, tras acabar su 2º año en juniors, le ha llegado la hora de subir a la categoría Sub23. Esto, evidentemente, significa que tiene que encontrar un nuevo equipo para proseguir su aventura en el ciclismo, pero viendo la situación en la que nos encontramos, esta tarea puede verse afectada un poco. Si queréis saber sus impresiones sobre éste y más cuestiones, lo único que tenéis que realizar es continuar leyendo. ¡Adelante!

– Para las personas que todavía no te conozcan bien, ¿cómo te describirías? ¿Quién es Marina?

Soy una chica de 18 años que vive en Palma de Mallorca y que, actualmente, compagina los estudios de un Grado Superior de Dietética con su gran pasión: el ciclismo.

Este año, después de haber acabado el bachillerato, en mí día a día suelo dedicar las mañanas al deporte, ya sea para entrenar, trabajar en el gimnasio, descansar, etc., y, por las tardes, suelo acudir a clase y/o aprovechar el tiempo para el estudio. Entre medias, siempre hay alguna tarea de casa en la que también hay que echar una mano o, en su caso, quedar con los/as amigos/as.

Me considero una ciclista valiente y que se desenvuelve más o menos bien en todo tipo de terrenos. Siempre busco mis opciones sea el trazado que sea; así soy [risas].

– ¿Cómo decidiste convertirte en ciclista? ¿Qué es lo que te ‘tiró’ para tomar esta decisión?

Como muchos otros niños, solía practicar distintos deportes: a los siete años, mi padre, también aficionado al ciclismo, me comentó ciertos detalles de la escuela de ciclismo de Joan Llaneras. Afortunadamente, el velódromo se encuentra muy cerca de casa y, por tanto, decidí probarlo… y me enganché muchísimo. Ya en alevines, decidí también probar en ruta: mi primer equipo fue el C.C. Inca con Guiem Rosselló, una persona al que aprecio muchísimo.

© MARINA GARAU

– ¿Qué recuerdos tienes de tus primeras carreras escolares?

Pues que era muy mala [risas]. Siempre acababa doblada, y el mero hecho de acabar las carreras ya era un triunfo. Aun así, el resultado era insignificante; me lo pasaba a lo grande, y eso es realmente, lo más importante. Tengo muy buenos recuerdos de mi época de ciclismo escolar.

– ¿Eras de las personas que solían estar esperando toda la semana a que llegara el ‘finde’?

Sí que solía estar deseándolo, pero no sólo el ‘finde’, sino también los días de entre semana, ya que lo que de verdad deseaba y lo que me hacía feliz era montar en bicicleta.

– Los años de infancia suelen ser los especiales para las personas, puesto que suele ser la etapa de la vida donde se suelen hacer más amistades. En tu caso, ¿hiciste amistades que hoy en día perduran?

La verdad es que sí. Uno de ellos es Francesc Bennassar que, de hecho, venimos de disputar recientemente el Europeo de pista. Lo conozco desde los siete años: nos  iniciamos en la pista juntos, luego, pasamos a formar parte del mismo equipo de ruta y, con el paso del tiempo, hemos pasado de ser compañeros de equipo a ser amigos. Además de ello, ambos cursamos el bachillerato en el centro de tecnificación y, de hecho, en cadetes y en infinidad de ocasiones fue mi compañero de viaje.

Como no, también tengo que nombrar a Marc Terrassa. Nuestra amistad se forjó a “sangre y lágrimas” [risas]: al principio no quería correr con él; era una temeridad, siempre pasaba algo. En el Europeo de pista de este año, ambos realizaron una gran actuación logrando la medalla de plata en la modalidad de madison, y ver que amigos de la infancia logran hacer grandes actuaciones me hizo muy feliz como amiga.

– Cuando pasaste a cadetes, y si no estoy equivocado, te cambiaste al equipo valenciano ‘Hyundai Koryo Car – Dstrel’. ¿Cuál fue la razón por dicho cambio?

Sí, correcto. Hasta infantiles estuve con el C.C. Petra de Miquel Riera, persona entrañable y a la que le tengo en gran aprecio y estima. Me encontraba muy a gusto en su equipo, pero, ya en categoría de cadetes, y si quería progresar, debía encontrar un equipo en la península para competir en un pelotón exclusivo de chicas.

Me hablaron muy bien del ‘Koryo’, y para el tema de viajes me venía muy bien, ya que disponía la opción de viajar a la península en barco y/o avión. Además de ello,  tenía muy buenas referencias, puesto que varias mallorquinas habían estado con ellos.

Con ellos, estuve dos temporadas de cadete y una de junior,y he decir que Salva siempre se portó muy bien conmigo: el trato siempre fue muy bueno, y guardo gratos recuerdos y amistades de esos tres años. No puedo dejar sin mencionar a Susana Pérez, mi hermana valenciana.

– ¿Qué balance haces de tu etapa cadete?

El primer año fue de aproximación, ya que tuve un poco de miedo: todo era nuevo, y se corría de una manera diferente. Estaba acostumbrada a correr con chicos, y correr con chicas no era lo mismo. De hecho, sólo había salido a competir fuera en los Campeonatos Escolares de ruta en infantiles, y creo que en dos ocasiones más en Valencia y Castellón.

Ya en mi segundo año de cadete, decidimos apretar un poco más en los entrenos de la mano de Guillermo Rosselló y David Monserrat: el trabajo realizado empezó a dar sus frutos, como por ejemplo en los Campeonatos de CRI ruta y persecución individual en pista.

© LORENZO CANTALUPI

– ¿Hay algo que se te hizo difícil cuando te embarcaste en esta categoría?

Compaginar los estudios con el deporte, sin dejar de lado los largos desplazamientos que hacíamos en barco. Dichos viajes suponían 8 horas y, como muchas veces, las pruebas se disputaban en la parte norte de la península (País Vasco, etc.), teníamos que añadir otras 6 – 8 horas más de desplazamiento en coche de equipo para llegar al lugar de la prueba. Normalmente, y con mucha suerte, llegábamos un par de horas antes al destino: sólo disponíamos tiempo para bajar las bicis, vestirse, desentumecer las piernas, ponerse el dorsal y a correr.

Para la vuelta a casa, más o menos lo mismo: primero, íbamos del lugar de la carrera a la estación marítima para subirnos al barco y, con suerte, llegábamos a las 6:30 de la mañana del lunes a casa. Aquí también, disponía de muy poco tiempo: me duchaba y, acto seguido, al instituto.

Afortunadamente, no existía ninguna presión por el equipo y, si en algún momento decidía no competir, no se competía. Lo más importante eran los estudios.

– He comprobado que, a la vez que competías en la ruta, siempre has solido compaginarla con pista. Además, he visto que competiste con la Selección Española en el Campeonato Europeo junior. ¿Qué tal fue la experiencia? ¿Notaste diferencias entre correr nacional e internacionalmente?

Fue un bonito contacto que tuve con el nivel internacional. Me fui muy satisfecha con el papel que hice, y sí que noté mucha diferencia en la forma de correr: en éstas últimas, el ritmo es mucho mayor, ya que en las pruebas nacionales el ritmo de carrera suele ser más lento.

– Tras 2 años en cadetes, pasas a juniors de la mano del ‘CAF Turnkey & Engineering’. ¿Qué es lo que te motivó para recalar en este equipo?

El primer año de junior lo pasé en el ‘Hyundai Koryo Car – Dstrel’. Tenía una compañera en el equipo que me habló muy bien de ellos: me comentaba el buen ambiente que había en el equipo y que, además, solían competir en pruebas del extranjero.

Un día tuve una conversación con Agustín Ruiz: comprobé la visión que tenía del ciclismo, y la necesidad de experiencia que veía dentro del pelotón internacional. Este conjunto de ideas me hizo tomar la decisión de cambiarme al ‘CAF Turnkey & Engineering’.

– Este 2 años has tenido como compañera de equipo a una balear como lo tú, a María Roselló. En el comienzo de este nuevo periplo, ¿fue importante para ti tenerla cerca?

María Rosselló ha sido un gran apoyo en mi estancia en este equipo. Además, aparte de María, he tenido la suerte de estar con otras dos chicas cadetes mallorquinas, Antonia Forteza y Claudia Horrach.

© MARINA GARAU

– Querría preguntarte una curiosidad: eres mallorquina y, eso, en temas logísticos, supone dificultades para desplazarse a las carreras. ¿Cómo era vuestra organización para acudir a ellas?

Este año compramos una 2ª bicicleta para no tener que hacer los desplazamientos con la bici acuestas y, así, poderlos hacerlos en avión con más posibilidades de horarios, ya que no todos los aviones aceptan bicicletas. Agustín me recogía en el aeropuerto de Bilbao y me llevaba al hotel de Durango, donde ahora sí, llegaba con más tiempo y podía descansar antes de las carreras [risas].

Este año, los viajes han sido un poco locura [risas]: por culpa de esta situación causada por el COVID-19, no sabíamos muy bien cuándo y dónde íbamos correr, y esta falta de certeza genera un gran gasto al tener que comprar un viaje con pocos días de antelación. Mi familia hace todos los esfuerzos que pueden y algunos que incluso no pueden para que pueda asistir a las carreras, lo cual les agradezco mucho.

En ocasiones, según se pueda coordinar el tema de los aviones, soy ‘acogida’ por las familias de mis compañeras peninsulares. Así pues, querría aprovechar la ocasión para agradecer a todas ellas la hospitalidad y cariño que he recibido siempre [risas].

– Esta categoría suele coincidir con el Bachillerato, lo que ello supone para poder compaginar bien ambos aspectos. ¿Cómo te planificaste?

He tenido la suerte de haber estudiado en el centro de alto rendimiento de Palma, lo cual me facilitaba mucho los estudios, ya que, si por alguna razón tenía alguna competición o viaje el mismo día de un examen, se acordaba otra fecha.

– ¿Qué diferencias notaste entre correr en cadetes y juniors?

El ritmo y distancia. Pasas de correr 40 km a 80km, además de correr con las Sub23-Elite.

Al principio, no acababa muchas carreras, pero, ya en el 2º año, con más experiencia, le vas cogiendo el punto y mejorando los resultados.

– En varias carreras en que estuve presente pude comprobar el bonito ambiente que teníais dentro del equipo. ¿Cuán importante crees que es para vosotras tener buen ambiente en el equipo?

Este año salgo encantada de mi equipo. Hemos hecho mucha peña, y he conocido a una chica con la que he hecho muy buenas migas y de la que me llevo una gran amistad: Adriana San Román. Además, también he creado bonitos lazos de amistad con Julia Sánchez, María del Llano, Lidia Calva, y Xana Ruíz, lo que esta estancia me ha venido muy bien conocerlas mucho más.

Qué más puedo pedir… Me despido del equipo con cuatro grandes amigas, sin olvidar a María Rosselló, mi amiga de la infancia [risas].

© OLGA CHASCO

– Esta temporada ha sido rara por razones ya conocidas. Además, y vosotras que estabais en el 2. año de la categoría, supongo que se os habrá hecho duro mentalmente la época del confinamiento, por eso de que el próximo año tenías que subir de categoría y no podíais demostrar vuestra valía en la carretera. ¿Qué tal has pasado el confinamiento? ¿Qué es lo más duro que se te hizo?

Pasé bastante bien el confinamiento la verdad, puesto que me encontraba bastante motivada. Ha sido duro estar entrenando sola en casa, las cosas como son. Tenía muchas ganas de salir a rodar, pero las limitaciones impuestas hacían que esto fuera imposible; sabía que sería cuestión de tiempo, por lo que no me desanimé y pude llevar esta situación bastante bien.

– Tras terminar tu temporada de ruta, enseguida disputaste los Nacionales de pista. ¿Qué tal te fue?

En general estoy contenta con los resultados, aunque tal vez un poco agridulce: no me encontré del todo luchadora ni guerrera, pero, aun así, satisfecha. Hay que pensar que, el mero hecho de poder disputarlos estando más o menos delante, son fruto de la ilusión y el duro trabajo diario, que no es poco.–

– ¿Qué es lo que más te gusta de la pista?

Me gustan todas las pruebas, aunque quizás, las que más, son las pruebas de fondo que forman parte del Omnium. No podría decantarme por ninguna prueba en especial, pero, tal vez, y por decir alguna, me decantaría por la puntuación. También me gusta la persecución individual y la persecución por equipos, puesto que son pruebas muy exigentes física y técnicamente.

© RFEC

– Entre ruta y pista, ¿hay alguna que te ‘tira’ más? ¿Qué es lo que te aporta la una en la otra?

No sabría por cuál de las dos decantarme, ya que disfruto de las dos por igual. En la modalidad de pista, lo que me gusta mucho, es el ambiente que se vive: son carreras rápidas y en las que pasan muchas cosas en poco tiempo donde, además, me aportan una punta de velocidad que en ruta siempre hace falta.

De la modalidad de ruta, disfruto de igual manera. Es otro tipo de ciclismo: hay que mirar más lejos que en la pista, los esfuerzos son diferentes, etc. Me desenvuelvo más o menos bien en carreras montañosas y llanas y, gracias a esta modalidad, puedo conocer sitios nuevos y disfrutar del paisaje, cosa que me encanta.

– Dejando a un lado tu lado ciclista, ¿cómo es Marina en su vida personal y cotidiana?

Me considero una chica risueña y que tiene una vida normal dentro de lo que se puede llamar normal. Soy una más dentro de un grupo de amigos y la que le gusta proponer y organizar quedadas con los amigos. Creo que como a la mayoría de las personas, me gusta mucho viajar y, sobre todo, conocer personas.

– ¿Qué planes te gusta realizar en los fines de semana que no tienes competición?

Aprovecho mucho para estar con mi familia. Además, también intento organizar, si se puede, alguna comida de amigos, ir al cine, ir de compras, de excursión, etc. Supongo que nada especial; básicamente, hago lo que hace cualquier persona joven [risas].

© RFEC

– Antes me has comentado que estás estudiando un FP de Dietética, y querría hacerte una pregunta al respecto. ¿Cómo vislumbras tu futuro?

Tengo la ilusión de que, en un futuro, pueda combinar el deporte y la nutrición. No sabría decirte exactamente cuál es mi plan de futuro, pero por ahora me centraré en los estudios y en el ciclismo. Todavía queda mucho por caminar: habrá que darle tiempo al tiempo, y ya veremos lo que nos depara el futuro.

– ¿Tienes alguna otra afición?

Me encanta dibujar y también cocinar, las cuales fueron mis grandes distracciones durante el confinamiento [risas].

– ¿Podrías contarnos una anécdota graciosa?

En una carrera que estaba disputando en Mallorca, me salí del circuito cuando iba la primera fémina… No giré cuando tocaba [risas].

– Para acabar, ¿qué objetivos te pones a ti misma de cara al futuro, bien en el ámbito personal, bien en el deportivo?

En lo deportivo ninguno en especial, ya que, si no los lograse, luego me sentiría mal, así que simplemente me dedico a hacer lo mejor posible lo que me gusta y disfrutar de la bici. En el próximo año, hay que tener claro que entramos en Sub23, por lo que, a partir de aquí, hay que hacer un ‘reset’: nueva categoría, nuevo equipo.

Nos centraremos en adaptarnos y hacer lo mejor posible lo que nos pida el equipo, y el resto llegara con los años, con el trabajo y con la experiencia.

En lo personal, con ser un poco más ordenada que este año me doy por satisfecha [risas].

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Hasta aquí la entrevista del día de hoy… ¡Espero que haya sido de vuestro agrado y que hayáis podido conocerla mucho más a fondo!

*** P.D.: LA ENTREVISTA FUE REALIZADA EN CASTELLANO MEDIANTE EL USO DEL CORREO ELECTRÓNICO. ***

Etiquetas: CAF Turnkey & Engineering Marina Garau
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